viernes, 30 de diciembre de 2016

VOLAR

Deja de tener miedo. Déjate desear lo que desees. Déjate ser, sentir, querer. Intenta perdonar, pero inténtalo por ti, para disuadir esos recuerdos de mierda que no se borran. Aléjalos, mucho. Escribe todos y cada uno de ellos en papelitos y mételos en una botella. Y luego tírala. Un cigarro por cada mal rato que se hunde. Deshazte de todo lo malo. Deja que sólo quede lo bueno, libera el espacio para lo que pueda venir. Cambia miradas de rabia por sonrisas. Cambia lágrimas por besos y noches sola por otras tocando la luna con la punta de los dedos. Échale ganas, sé valiente, escúchate a ti y obvia a todo lo demás. Qué sabe nadie. Sólo tú tienes idea de qué tienes dentro. Solo tú sabes como necesitas explotar y soltarlo todo. Llora como nunca y pega si lo necesitas, pero ábrele la puerta a los fantasmas que no te dejan ser feliz. Esos que se posan en tu cabeza para no dejarte respirar con normalidad durante un rato. Deja de fingir que puedes con todo y que nada te abruma. Deja de ahogarlo todo con alcohol, que ya sabemos que las resacas te juegan en contra. Deja de vivir sin vivir, quiérete, date una oportunidad de empezar de cero.

Hazlo por ti. Hazlo por cada momento malo que has pasado y por cada madrugada vacía que hayas tenido. Pero hazlo. Hazlo ya. Y de sobra sabes que cuentas con mi compañía si así lo deseas. Ahora, siempre.

Siempre tuya.

jueves, 29 de diciembre de 2016

little lovely things

Me he dado cuenta de que me has convertido en una maniática total. Pero en una adorable. Hasta eso de ti tenía su encanto. Y por qué no, hoy me apetece echar la vista atrás (como si alguna vez hubiera mirado realmente hacia adelante) para recordar esos pequeños gestos que tanto me enervaban, pero hacían reír. El momento de la ducha tenía todo un procedimiento anterior y posterior que debía realizarse de forma estricta y con sumo rigor. Especialmente si era invierno. Una toalla que secara -mucho- era totalmente obligatoria, y limpia. Unas bragas no demasiado grandes pero mucho menos pequeñas. El calefactor encendido desde un rato antes y una esponja que nadie hubiera usado. La mascarilla cuanto más rato, mejor, que así luego olía mucho, y cuidado con no frotarle la espalda. El agua calentita todo el rato, pero siempre un poco más fría para la cara. Para salir no podías abrir la cortina bajo ningún concepto, hasta que no se hubiera secado un poco previamente. Que cogía una neumonía del frío, vaya. Odiaba secarse las piernas y los pies, eso siempre me tocaba a mi, pero ni pensado lo de secar entre los dedos, no había cosa que le diera más coraje. ¿Y qué decir de cambiar las sábanas de la cama? Cuánto más, mejor, y siempre con pijama y pelo lavado la primera noche. Igual con el tabaco. Odiaba que su pijama oliese a eso y no lavarse las manos antes de acostarse. Igual que lavarse los dientes por la mañana aunque llegase dos horas tarde. Eso se hace. La persiana bajada, hasta abajo. Y ni se te ocurra acercarle los pies fríos en invierno, que se enfada para toda la noche. La cerveza siempre en vaso y las camisetas largas pero no demasiado. Los pantalones que le hagan el culo como a ella le gusta, y la pepsi que no sea light.

En fin, horas y horas podría estar contándoos cualquier detalle especial suyo. Porque lo siento, pero la conozco como nadie y la seguiré conociendo pase el tiempo que pase. Cambie lo que cambie y esté con quien esté.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Soñaba con que no me hiciera falta soñarte y también con que despertases y me dijeses con los ojos medio cerrados: "estoy aquí para arreglarte la vida, gilipollas".

jueves, 22 de diciembre de 2016

Sólo he venido a decir adiós

Llegó el momento de hacer balanza. Ha sido un año par, sí, pero no ha traído la suerte que solían. Y es que desde ese octubre de 2011 me di cuenta de que a lo mejor, los impares eran los míos. El 2016 se va, por fin, y a menos de diez días de que acabe puedo decir que ha sido el peor año de mis 22 de vida. Ha sido el año de los cambios, más que nunca, mayores que nunca. El año de la tristeza, de la alegría disfrazada, del arrepentimiento. No ha seguido una línea general clara y hacia una dirección, cada mes ha tenido sus más y sus menos, cada semana ha tenido días grises y menos grises, incluso en un mismo día se ha pasado de la tristeza absoluta a la mayor alegría, y viceversa. Enero comenzó ya agridulce, con un ‘tú tienes un problema’. Y lo tenía, efectivamente. Pero se pasó como se pudo, mudo, pudiendo disfrutar aún de un trozo de ti de verdad. Febrero pasó desapercibido, sin saber lo que se le venía encima. Y así llegó marzo, ese miércoles dos, que todo lo truncó, todo lo vació. Como ya he dicho en reiteradas ocasiones, marzo nunca fue un buen mes. Excepto por una cosa que ya bien sabemos todos. El tercer mes de este dos mil dieciséis se ha llevado el premio gordo. Aprendí que nunca puedes acostumbrarte a algo, o mejor dicho, a alguien. Que de dormir acompañada durante cuatro años pasas a tenerte a ti misma en una cama en la que sobra tanto, tanto espacio, que parece que nadie podrá llenarlo otra vez. Pero entonces llegó abril y aunque el principio se pareció demasiado al mes anterior, a finales trajo un soplo de aire fresco de la costa, renovado. ¿Equivocación? Tal vez. Pero durante una pequeña etapa consiguió llevarse más sonrisas que nadie, consiguió trasladarme a otro universo en el que la pena quedaba en un segundo plano. Personas que llegan de la nada, que se convierten en mucho muy rápido. Mayo siguió igual, pero trajo consigo el primer arrepentimiento, con lágrimas a las cuatro de la mañana y en mitad de la calle, y yo no consentí que te durmieras en la cama que durante tanto tiempo fue la tuya. El principio del verano llegó con nuevos y atrevidos planes, y algún que otro examen al que se le prestó muy poca atención. En julio hice el viaje de mi vida con la persona equivocada, aunque nunca olvidaré cada segundo con ella a mi lado. Fue especial, llegué a querer y llegué a sentir cosas que, de no ser por los malditos recuerdos, podrían haber llegado a ser algo realmente memorable. Pero los viajes te ayudan a darte cuenta de muchas cosas. Y yo estaba empezando a quitarme la venda de los ojos. Quizás me fui a lo fácil, pero el 1 de agosto me llevó de nuevo hasta tus brazos y no pude decir que no. No quise decir que no. Eras tú, tus besos, tu cuerpo y tu risa. Y de sobra sabemos de mi debilidad. Muy poco a poco volvimos a sentir las mismas ganas de tenernos de siempre, de querernos más que nunca. Pero entonces septiembre vino para echarlo todo por alto. Y quien dice septiembre dice Glory. Porque yo fui la única culpable de perder a lo mejor de mi vida y de la forma más ruin posible. Todavía no me explico cómo puedes dañar tantísimo a la persona por la que morirías una y otra vez si hiciese falta. Lo volvía a tener todo. Pero lo volví a perder por no saber decir no, por dejarme llevar demasiado y por ser una inconsciente. Pero ahí estabas tú, debatiéndote entre el odio y el amor, entre el ahora quiero verte y ahora no. Pero yo seguí jodiéndolo todo, si ya estaba, conseguí que lo estuviera el doble. Pero octubre me cayó como un jarro de agua fría. Helada, congelada. Cristales. Y cada uno arañaba como el que más, hasta que las mismas heridas me obligaron a despertar de ese sueño-pesadilla, para darme cuenta de que no estaba haciendo lo que quería. Pero me tiré a la piscina para nada, porque ya no había nadie allí. Noviembre y diciembre se han pasado con un tira y afloja continuo del que he acabado realmente agotada. Tú ya no eres la misma, yo intento serlo y tampoco me sale. Porque ha habido mucho malo, y si no se ha podido cambiar ya, dudo que pueda en algún momento. Pero como te dije la última vez, búscame siempre que quieras, que ojalá yo siga teniendo eternamente estas ganas de morir a tu lado.

Necesito poder perdonarme, necesito que lo malo no emborrone tanto bueno. Necesito que tú me perdones y que aunque nunca más pueda disfrutar de estar con el amor de mi vida, sepa que lo que se ha llevado de tanto compartido, son buenos recuerdos.


Adiós 2016, gracias por hacerme aprender tanto. Gracias por demostrarme quien me quiere (o ha querido) de verdad. Adiós al año de las lágrimas y las canciones tristes.

Dancing on my own

Después de un viaje se aprenden muchas cosas. Algunas buenas, otras malas y otras que, simplemente, no olvidarás nunca. De Escocia hemos aprendido que son educados de más, y que te dicen 'lo siento' incluso cuando van a pegar la hostia de su vida contra el suelo. Que en lugar de darte una palmadita en el hombro y decir 'hasta luego' te incitan a beber con ese 'cheers', y es que si no eres de pubs, este no es tu país. Anochece a las cuatro de la tarde y cierran las tiendas a las cinco, y luego los vagos somos nosotros. Y como dato importante deberéis de saber que no es que lleven medias blancas, es que tienen ese color de piel. Ese color de piel y un concepto de lo que es frío un tanto chocante. Se puede desayunar a las seis de la mañana, a las dos del medio día e incluso, si te descuidas, te dan las cinco de la tarde. Cualquier hora es buena. Cualquier comida es buena. Sírvase usted mismo. Pero comer es lo de menos, porque si es corriendo y por la calle tanto mejor. Escocia es la ciudad de los cuadros, del whisky y de los autobuses que no te dan cambio. De semáforos que duran tres segundos en verde y chinos que no son chinos, son indios. Hemos aprendido que puede marinarse con peri-peri hasta un helado, y hemos llamado dólares a una libra. También nos vamos sabiendo que Ibis es aibis y que los cementerios son un lugar fabuloso para dar un paseo, hacer un picnic y tomar el sol. No os podéis quejar de la compañía. Y si es mujer y habla demasiado ya sabéis que podéis demandarla ante el código sangriento. Espectáculo de tortura garantizado. Hemos llegado a la conclusión de que los vuelos a Canarias deben ser baratísimos desde allí, que la calle es el escaparate de infinidad de músicos y que es correcto decir 'siete gentes'. 

Y es que de anécdotas estamos hechas las personas. De flashes. Momentos. Recuerdos. Aviones que despegan y que aterrizan aunque al final a ninguno nos guste demasiado volar. Se trata de aprovechar los desayunos buffet para hartarse, especialmente de croissant; de pararnos en mitad para ver a dónde ir y acabar taponando la calle principal de la ciudad; de flipar con las maravillas que se esconden en los callejones o a la vuelta de cualquier esquina. Un viaje es igual a un soplo de aire renovado (y aire especialmente si es Reino Unido). Gracias al país con más pelirrojos del mundo por tratarnos tan bien. Siempre será especial viajar todos juntos. Aunque este 'todos' se haya quedado cojo de una pata.

Cheers!


jueves, 8 de diciembre de 2016

No. Ya no.

Lo siento, esta es la última vez que te escribo. Tendría para llenar un libro con todo lo que alguna vez te he dedicado, con todo lo que ha salido de mis dedos desde que te conocí aquel seis de noviembre. Y sé que si alguna vez consigo ese sueño de ser escritora confesaré que tú has sido mi musa. No se me ocurren mejores palabras que cuando se trata de ti, para hablar de lo preciosa que eres o el daño que me has hecho. Ese es el problema, que ha sido tanto y tanto tiempo que cómo coño voy a conseguir dejar de hablarle de ti a nadie. De tu risa, de tu prisa por darme un beso. Cómo voy a lograr que no duela, que tu ausencia no se note, que mis palabras no suenen tristes. Te vas y lo vacías. Todo. La vida empieza a no entenderse a ella misma, le falta algo, no comprende porqué pasan los días y sigue respirando. Como por inercia.

Te lo prometo. Esta es la última vez que te escribo. La última vez que me digo que tengo que olvidarlo todo. Ahora tengo que hacerlo. Ahora tengo ganas, ahora tengo fuerza; toda esa que tenía para darlo todo por ti. La he reconvertido. Eso es lo bueno de tener ganas de algo. Avanzará la vida, se reconstruirá ella sola, poco a poco. Y todas las canciones dejarán de hablar por y de ti, y todos los sitios dejarán de mostrarme tu silueta ensombrecida.

Y como ya dije, dejaré de buscar las cenizas de aquel fuego inapagable, que tan inapagable no sería porque ha acabado congelado. Lo tocas y te conviertes en hielo. Como por arte de magia. Magia que ya no te acompaña, que ya se ha despedido de ti para irse por ahí a hablar de lo increíble que eras, de cómo te portabas cuando no te habían hecho daño. Pero tuve que ser yo. Quizás si alguna vez me perdonas incluso soy capaz de empezar a intentarlo yo. Quién sabe. A lo mejor ese perdón no llegue nunca y ya no nos acordemos de lo que significó para nosotras el tres de octubre.

Resígnate. Resignáos. La vida te da, pero la vida te quita. O te lo quitas tú sola. Que para tener algo a medias es mejor no tenerlo, que para vivir cuatro despedidas por cada dos besos a lo mejor es que de verdad no vale la pena. No. Ya no.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Mío a mi misma II

Vamos, Glory. Se paciente. El momento lo merece, y ella también, más que nunca. No dejes que te hundan palabras que morirías por no escuchar. Si las tienes que escuchar, intenta que pasen desapercibidas, quédate con lo bueno aunque la mayoría no lo sea. Y disfruta de los momentos a su lado, valora cada segundo que pases con su olor cerca. No pidas más de lo que debes antes de tiempo, que al final todo llega. O eso debes obligarte a pensar. Ha habido demasiado malo, ya no podéis con más noches en blanco. Los principios no siempre son bonitos, a veces son duros, muchísimo, porque volver a ser las personas que erais no es tarea fácil en absoluto. Pero recuerda siempre algo, algo esencial, recuerda lo que os hace volver una y otra vez sin dejar de luchar del todo: os queréis. Más que nadie, y aunque muy escondido, quizás más que nunca. Y por ello debes confiar en que la vida va a ser justa, en que todo llega, y todo pasa. Y en que ella volverá a ser la misma que se moría por fundirse en un abrazo contigo bajo la lluvia. La misma que disfrutaba de las cosas más pequeñitas, de una cena en el coche o de un beso de despedida con sabor a quédate cinco minutitos más. Aguanta, resiste, que no te gane el pulso el miedo. Lo vas a conseguir, tienes ganas, la quieres más que a nadie y sobretodo, la quieres para siempre. Y es el momento de demostrárselo.


Y no te olvides de la sonrisa que te dedica cuando se despierta, y no te olvides de que le ha apetecido inmortalizar un momento tan bonito.

sábado, 3 de diciembre de 2016

so fucking happy

Adoro que seas tú. La que me da los buenos días, las buenas noches, la que me hace reír a cualquier hora del día y la que cuando llega la madrugada, me desnuda mientras me llena el cuerpo de besos. Me gusta que seas tú la que conoce cada mínimo gesto que hago, me gusta que traduzcas mis miradas y que actúes como si nunca nada hubiera pasado. Que aunque te empeñes en parecer madura, conmigo sigas siendo la misma, y me recuerdes cada día que me has querido como nadie. Y que ahora vas a hacerlo otra vez. Porque eso es lo que quiero, porque eso es lo que quieres, lo que necesitamos, lo que nos gusta, lo que nos hace feliz y por lo que hemos luchado más de cuatro años, y los que nos quedan. Porque cuando te imaginas tu vida entera con esa persona, sabes que es la verdadera, la única, y que siempre lo será.

Me tienes ganada.

martes, 29 de noviembre de 2016

Marina

"Aquella noche Mijail me contó que él creía que la vida nos concede a cada uno de nosotros unos escasos momentos de pura felicidad. A veces son sólo días o semanas. A veces, años. Todo depende de nuestra fortuna. El recuerdo de esos momentos nos acompaña para siempre y se transforma en un país de la memoria al que tratamos de regresar durante el resto de nuestra vida sin conseguirlo"

Carlos Ruiz Zafón

sábado, 26 de noviembre de 2016

Vino tinto

El destino tiene dos formas de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos. Ten cuidado, desear tanto que yo no forme parte de tus días se te puede volver en contra. Pueden pasar dos cosas, y no sé cual sería peor. Quizás no consigas olvidarte, y cuando por fin desistas de permanecer en esta absurda huida hacia adelante, yo ya no esté. Pero de verdad. Puede que no me apetezca besarte o que la espera haya durado tanto, que por el camino me haya dado cuenta de que no valía la pena. O que ya había esperado suficiente, o que ya había pagado con creces mis errores. ¿Quién sabe? Puede incluso que otra persona haya ocupado tu lugar. Nunca igual que tú, eso está claro, pero quizás esa diferencia implique mejoría en vez de empeoramiento. Puede que me haya acostumbrado a que la vida sin ti sigue, a que fuiste mucho, pero ya sólo te acompañan verbos en pasado.Lo otro que puede pasar es que lo consigas, que se te cumpla ese deseo por el que con tantas ganas estás luchando, y ahí, ahí te des cuenta de que sólo te ha quedado vacío, de que te has empeñado tanto en escuchar a tu cabeza y a no dejarte llevar por lo que sentías, que sientas una angustia que ya no desaparece.

Ten cuidado con lo que deseas, en serio, porque puedes conseguirlo y cantar victoria por ello, pero a veces, en ese mismo momento, te das cuenta de que, realmente, no era lo que querías. 

Que te vaya bien y que te cuiden

Me siento como una imbécil, una imbécil agotada de tanta falta de tanto. Abandono esta guerra en la que he intentado sobrevivirnos a toda costa, resucitarnos cada vez que nos faltaba un poco el aliento. Ya me lo avisaron, que ninguna guerra tiene nada que ver con el amor y que esta no iba a ser menos. Voy a renunciar a cualquier cosa que tenga que ver contigo, porque aunque quiera quedarme, creo que ya no debo (...) He dejado que el corazón hablara antes que mi cabeza, pero tu cabeza no dejaba escuchar a tu corazón, y mira que tenía tantas cosas bonitas que decirte. Suena a despedida por que lo es, esta vez sí. Ya se que he dicho adiós en otras ocasiones y siempre he acabado volviendo, pero esta vez es diferente (...)

Quiero que te vaya bien, que te encuentres y que algún día te des cuenta de que perdiste a la persona que mas dispuesta estuvo a hacer feliz, a cambio de que simplemente le hicieses reír. He sido una imbécil, lo entiendo, eres demasiada calma para un desastre como yo. Que te vaya bien y que te cuiden, si es que pueden...

viernes, 25 de noviembre de 2016

Querido diario...

Bienvenidos a uno de los días más tristes de mi vida. Siempre me he sentido pequeña, pero hoy, irónicamente, lo soy el doble. Seré muy exagerada, seguro, pero los pequeños detalles son los que me mueven y si no los encuentro por ningún sitio, verás... me hundo. Un día que debería ser súper alegre y especial se ha convertido en uno lleno de nervios y preocupaciones, pero sobretodo, lleno de recuerdos. Nostalgia. Después de seis años no encuentro sus palabras bonitas, no hay rastro de que se acuerde de mi, ni siquiera hay rastro de que en algún momento haya formado parte de mi vida. Soy muy inconformista, lo sé, pero hoy, hoy me conformaba con cualquier cosa...

Irremediablemente me vienen a la cabeza recuerdos de aquellas noches de principios de diciembre de dos mil diez en los que la pantalla del ordenador era mi mayor refugio. Porque detrás de ella estabas tú. Aquellas noches infinitas con JF en el salón, fumando uno detrás de otro, acostándonos a las cinco de la mañana, solos. Y te llamaba para darte las buenas noches, ¿te acuerdas?. Un cigarro a medias. A medias es como me he quedado yo. Pero permíteme que desista. Sí. Ya sí. Porque una cosa era querer olvidar... y otra olvidarte de quién soy.

Gracias por nada.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Renegades

Mírame, estoy hecha polvo y las ojeras y la sonrisa desganada me delata. Deja de fingir que no tienes ganas de besarme y de desnudarme como en su día hiciste. Ponte aquí, cerca de mi boca y dime que no quieres rozar mis labios y saborear aquellos días de verano en los que nunca se hacía de noche. Nunca había ni prisa ni broncas, ni lágrimas, ni dolor, ni el tiempo pasaba rápido, ni escuchabas a la gente, y solo estábamos tu cigarro, mi risa, tus caricias y tu voz diciéndome mil veces que me amas.

martes, 22 de noviembre de 2016

im stronger than you know

Tengo muy pocas ganas de que nadie se ría de mi. Y menos tú. No tienes ni idea de nada y te crees que por ser sincera no hay más verdad que la tuya. Y te equivocas. Yo también se ir con la verdad por delante y no por eso anulo todo lo demás. Qué fácil es hablar sin tener ni idea, sacar conclusiones prejuzgando a una persona a la que no has visto ni tres veces en tu vida. Se que ni compartes mis formas ni me entiendes, pero sinceramente, no lo pretendo. Encasillar a las personas por un error, o dos, o mil, es una gran equivocación. Que yo me habré equivocado como la que más, pero la primera que está cayendo en el mayor error eres tú al pensar que sabes cómo soy o qué siento. Repito: no tienes ni idea. Ni la tendrás. Piensa lo que quieras. Son las últimas palabras que dedico a una persona que no tendría que haber entrado en mi vida en ningún momento. Tonta, una vez más, por seguir creyendo que los humanos tenemos esa capacidad de empatía y comprensión. A veces no se puede, y contigo menos, que has tocado algo que me pertenece.

domingo, 20 de noviembre de 2016

let me give up

Te necesito. Sí, más que nunca. Te necesito en las buenas pero mucho más en las malas. Que no tenga que dar explicaciones de nada porque tú ya lo sabes todo. Y que seas capaz de interpretar mi cara cuando necesito un abrazo, una sonrisa o un simple 'ya está, nani'. Necesito que sea fácil, que tú me lo pongas así. Que las cosas dejen de liarse y que si lo hacen, estés tú para ayudarme a desatar los nudos. Necesito a mi noventa por ciento, para recordarme que todo tiene otro punto de vista, para hacer soleado el día en el que no pare de llover, y para irme a dormir sabiendo que alguien más se preocupa porque todo esté patas arriba.

Te echo de menos, más que nunca. Y tú sin saberlo.

martes, 15 de noviembre de 2016

Del amor y otras soledades

No dejéis nunca que una decisión precipitada emborrone los recuerdos tan increíbles que tienes de eso en lo que te equivocaste. Pero no me malinterpretéis, te equivocas tú mismo, la equivocación es tuya, la otra persona no es un error en ninguno de los sentidos. Al contrario. La otra persona es lo más acertado con lo que te has topado en mucho tiempo, el problema lo tienes tú, que decides cambiar un día apacible por una tormenta en mitad del océano. El problema es que nunca estamos satisfechos ni saciados con nada. Si no la tenías, porque no la tenías, si la tienes, porque la tienes. Mala suerte la tuya, que te mereces el cielo entero, y has acabado dando con alguien que tiene tanto de confusión y tan poco de mentirosa. 

No os creáis, ella sigue siendo la primera en el famoso marcador de sonrisas. No le hace falta decir ni hacer nada para provocar esa bonita curva en mi cara. Esa que tanto necesito y que tan pocas ganas tiene de quedarse a vivir durante una larga temporada. El suficiente para poder decir que la vida es bonita. 

Yo sé que la es. Pero más lo es teniéndola cerca. Y qué relativo es eso de la cercanía. Quinientos kilómetros se dice pronto, pero se convierte en nada cuando de verdad sientes que esa persona está a tu lado. Yo ya no tengo esa inmensa suerte. Hace mucho que empezó a ser inmerecida y ahora no tengo excusas para pedir a nadie que permanezca próxima a mi caos. 

Pero has de saber algo. Tienes una capacidad para provocar cosquilleos en la barriga que ya quisiera nadie. Hasta lo feo lo haces bonito, no hay nada gris a tu alrededor, sólo felicidad. Y ojalá hubiera sido justo la que yo necesitaba. Nunca diré nunca, pero si me atreveré a decir algo: ojalá.

Ojalá tú y tus besos sin remordimientos. Ojalá tú y tus canciones sin tristeza. Ojalá tu vida y la mía. Ojalá tú y yo.

domingo, 13 de noviembre de 2016

So far


No vas a conseguir que me olvide de cómo me miras.

'me estás echando de tu vida, y al final lo vas a conseguir'

El mundo al revés. Se supone que acostumbrarme a no verte, a no hablar contigo y a no echarte de menos es lo que debo conseguir a toda costa. Parece mentira, pero cuanto menos intentas algo más pareces lograrlo. Tengo miedo. De no necesitarte, de que amanezca un día y mi cabeza decida que tú no vas a ser el primer pensamiento. Tengo miedo de cansarme de no rozar tus labios de postre, de no tocarte el culo con alguna excusa.

Nada me asusta tanto como dejar pasar el tiempo. Yo no soy de esas. El tiempo siempre juega en nuestra contra, hay que tenerlo en cuenta, nada ni nadie espera por ti. Pero qué va a decir una persona que funciona por impulsos, que tiene tan poca paciencia que no es capaz de mirar a largo plazo. Porque ni pronto, ni tarde, yo te quiero ya y te quiero para mí.

Como siempre.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ordinary lies

Mira, hoy me he despertado y he decidido no tener miedo. Me he puesto un jersey beige con el que me encuentro guapísima, y lo he acompañado con mis botas marrones que a tantos sitios fueron al lado de las tuyas. Pero hoy no hay miedo. Y si no hay miedo no hay pena. Ahora soy yo, conmigo, otra vez. Estoy reorganizando mis recuerdos, y he de decirte que el cajón de los tristes se ha quedado vacío. Fueron felices, incluso los malos, así que he decidido reagruparlos bajo el nombre de "pasado". Simplemente. Eso es la colección de recuerdos que tengo contigo. Y eso eres tú también. Pasado.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

despídete de lo triste

Ilusa por pensar que me querrías a mí para siempre. Ilusa por confiar en que mi boca sería la única para ti. Y qué puedo esperar, si he cambiado el sabor del hogar por el de tres noches de hotel con hora de salida. Ilusa por pensar que tus ojos no se cansarían de mirarme, cuando yo me he dedicado a inventarme miradas para otras pupilas. Ilusa, muchísimo, por llegar a pensar que quizás no eras tú, que la vida tenía algo más guardado para mí. Y darme cuenta -tarde- de que lo mejor me lo estaba ofreciendo en bandeja y yo paseando por ilusiones que nunca llegaban a buen puerto. Demasiados barcos que han acabado hundiéndose, y yo confiando en que no me dejes a la deriva.

martes, 8 de noviembre de 2016

Fácil

Ojalá te des cuenta. Es muy fácil prescindir de mí, por supuesto, pero también es sencillo echar de menos mis abrazos y la sonrisa que anuncia un beso. Es muy cómodo tener una cama enorme para ti sola, pero no es comparable a darse la vuelta y notar mi respiración sosegada en tu cuello. Es fácil y rápido irse a dormir sin despedirse de nadie, pero te aseguro que no pasará una noche en la que no te acuerdes de que no te he dado las buenas noches. Es absolutamente genial pasar tiempo con amigos, pero en algunos momentos vas a sentir la necesidad de que de mi boca salga un mi amor

Es fácil estar sin mí, sí, mucho. Hemos tenido el suficiente tiempo para darnos cuenta de que podemos vivir la una sin la otra. Los días pasan y algunos incluso se parecen mucho al concepto idealizado que tenemos de felicidad. Pero no nos engañemos, igual de fácil es estar juntas, dejarnos ser, dejarnos sentir y cerrar los ojos muy fuerte para que nada ni nadie irrumpa en nuestro cielo particular. Y es que a veces se te olvida que juntas sólo somos una…

viernes, 4 de noviembre de 2016

flares

Porque en realidad yo soy así, complicada y sencilla a la vez, unos días me despierto siendo una niña y otros soy una mujer, un día quiero comerme el mundo y otros simplemente dejo que el mundo me devore...

jueves, 3 de noviembre de 2016

mío a mi misma

Lo has hecho. Ya no hay vuelta atrás. Has lanzado la pelota a su tejado, te has vuelto a ofrecer en bandeja hacia dos posibles opciones que, o te matan, o te regalan el aliento que llevabas tanto tiempo necesitando. No te arrepientas ahora que has sido capaz, aunque el miedo abrase, aunque las dudas castiguen. Disfruta de la sensación de no saber qué va a venir, de no ser tú quien tenga que decidir querer o dañar. Y si te dañan, aguántate, que ya lo has hecho tú bastante. Si el karma tiene que llegar, no te preocupes que lo hará por la puerta grande.

Pero quédate con que el corazón ha vuelto a latirte rápido y has dormido respirando un aire que no es tuyo, pero que te pertenece. Un aire que es uno cada vez que estáis cerca. Ya está bien, ¡abre los ojos! Que te has dedicado a deambular de aquí para allá intentando parar algo que ya es imparable, cerrándole la puerta a los ‘te amo’ más sinceros que vas a decir en tu vida.


Llamadlo destino, a lo mejor no existe y os empeñáis en confiar en él para poder vivir como queréis. Y ya te has dado cuenta de que el destino no te iba a llevar a ella con esa facilidad. Siéntete indefensa, lo estás. Siéntete insegura, lo eres. Pero siéntete bien, por el simple hecho de que la vida ha vuelto a regalarte veinticuatro horas en sus labios.

domingo, 30 de octubre de 2016

Holes in the sky

No sólo yo correría incansable hacia ellos. También hay canciones que me llevan hasta tus abrazos. Ahora ellas hablan por mi. Bajo un sencillo punto las reúnes tú a todas. Es lo más fácil ahora mismo. Un punto. Punto y final. Te juro que voy a hacer todo lo posible para no sumarle otros dos y continuar lo inalcanzable. Eso eras, eso sigues siendo; siempre lo serás. Como un sueño lejano ronda todo por mis recuerdos, cansados de no acordarse de tu voz mientras sonríes. Temerosos de caer en el olvido del sabor de tus labios. Hasta las palabras te has llevado, nada coherente explicaría el miedo que tengo de ahogarme de nuevo. 

No, no cedas. Quierete a ti. No me salves otra vez. 

viernes, 28 de octubre de 2016

como si fueras a morir..

Acompáñame al silencio de charlar sin las palabras, a saber que estás ahí y yo a tu lado. Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto, a pensar en mi para vivir por ti. Acompáñame a estar sola, para equilibrar mis miedos, para envenenar de apoco mis recuerdos, para quererme un poquito y poder quererte como quiero. Para desintoxicarme del pasado...

martes, 25 de octubre de 2016

;

Y aquella historia, la primera de toda mi vida, murió silenciosa con un punto final. Pero lo malo de vivir un cuento que no acaba ni mal, ni bien, es que me dejó igual que cuando lees uno impreso en papel. Vacía.

viernes, 21 de octubre de 2016


- ¿Qué haces?

+ Me marcho.

- Parece que huyas.

+ ¿Huir? ¿De qué?

- No sé si huyes buscando algo que deseas o huyes dejando algo que te da miedo desear.

domingo, 16 de octubre de 2016

Amanece un nuevo día, pero no hay nada nuevo, siempre el mismo sol, la misma ciudad, la misma gente, el mismo sentimiento de vacío cuándo te levantas, de no saber que estás haciendo con tu vida y la misma sensación de estar encarcelado y no poder hacer nada para cambiarlo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

formas de saber que tu ausencia duele todavía

Definitivamente no había un mejor día. Amanece a las dos de la tarde pero parecen las ocho de la mañana. Fuera llueve y el aire se encarga de establecer la banda sonora. El frío llega mientras las personas se despiden. Despedidas, miles de ellas, de todas las formas y todos los colores. Historias que acaban con un cuídate o con un échale cojones, esto te toca pasarlo sola.

Y lo que nadie sabe es que así estoy desde marzo, despidiéndome; sola. Y es que nunca fue un buen mes. Pasan miles de personas por nuestra vida, unas se quedan a vivir bajo sonrisas y otras bajo lágrimas. Pero acabas echándolas. Tienes que hacerlo. Llegas al tope y te das cuenta de que nadie se merece que no le des todo lo que tienes para ofrecer.

Entregaos, en cuerpo y alma. Pero hacedlo cuando estéis seguros de algo, no viváis deprisa, que la vida se encarga de frenarte y no con suavidad precisamente. No prometáis el cielo y la tierra cuando no sabéis ni en qué punto os encontráis vosotros. Y no creáis que podéis controlarlo todo, porque llegará un día que te estallará en la cara, y ahí, no quedará nadie.

"Nunca había sentido tanto una despedida como en esta ocasión. No sabemos lo que deparará la vida ni a dónde llegaremos, pero sólo te pido como ultimísimo favor que pienses eso de ponerle el broche final (...), de escucharme y escucharnos, de escuchar 'Hometown Glory' y 'To build a home' y darnos cuenta de que lo nuestro ha sido lo más bonito y verdadero que nadie podrá vivir nunca. Y si no, cuídate mucho (...), confía en ti y en que todo lo que quieras vas a tener, porque personas como tú... ya no."

La suerte, definitivamente, nunca se olvida.

martes, 11 de octubre de 2016

incomplete

Porque tú te mereces a alguien que se entregue como si se le fuese la vida en ello. Que no tenga excusas, ni prisa, ni dudas, ni un pasado demasiado reciente.

domingo, 2 de octubre de 2016

eres mi rincón favorito de Madrid

Ahora tu recién estrenado Madrid tiene un pequeño trozo de mi. Las escaleras del metro te parecerán interminables sin mis besos y yo las recordaré cada vez que cierre los ojos. La 2 de Mayo sabe un poco a Granada, y Malasaña ha sido testigo de cómo te miro. Tu mano se ha paseado con la mía por mitad de Gran Vía, y los animales nos han dicho a gritos que nuestro amor no es normal. El barrio de los seis colores nos ha visto reír, y tu pelo ha deambulado por calles desconocidas topándose con un par de novelas de Agatha Christie. 

El cielo también se puso de acuerdo, y nos brindó un atardecer destemplado bajo un regalo que vino desde muy lejos. Y tu voz coloreó la tarde del jueves, y la del viernes. Hemos cogido vuelos directos a Estados Unidos bajo un manto de estrellas hecho a medida para nuestros cuerpos. El café se ha endulzado con nuestros abrazos y nos hemos dado cuenta de que hoy es el día.

viernes, 23 de septiembre de 2016

cosas maravillosas que te encuentras por ahí

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Septiembre con 'S' de silencio.

Ni aquel marzo de dos mil trece se asemeja a este septiembre. Siempre he odiado este mes, lleno de despedidas, repleto de cambios, saturado de incertidumbre. Es el momento de decir adiós a muchas cosas, y de -inevitablemente- saludar a otras nuevas. Es el mes en el que los recuerdos duelen el doble y los momentos se vuelven demasiado efímeros. Apenas te da tiempo a saborearlos. Y entonces te paras, necesitabas hacerlo, llevabas viviendo sin pensar demasiado tiempo. Stop. Stand by. Sal de la burbuja y empieza a vivir. Pero párate antes a pensar en las consecuencias. En lo que quieres, en lo que se puede convertir tu vida. En lo que puedes ganar, a quien puedes perder. Y arrepiéntete, o no. Pide perdón si te has equivocado y acepta que, posiblemente, de diez decisiones que tomas, en nueve te hayas equivocado. Pero así va esto, vaivenes constantes.
Quizás es hora de dejar de ser una veleta a la que mueve cualquier soplido de viento, por pequeño que sea. A veces somos incluso capaces de controlar eso. Sólo hay que intentarlo de verdad.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Y ya ha cerrado sus ojos y decidido que ya nada puede hacerle más daño, que aunque su vida sigue patas arriba va a conseguir ordenarla, que ha conocido diez estados consecutivos de tristeza y ha tenido cien besos diferentes en sólo dos labios. Y al final se ha dado cuenta de que el problema era ella misma, y ha sentido pánico al mirarse en el espejo por el miedo a encontrarse a una extraña. 

martes, 16 de agosto de 2016

afinar, sintonizar, reagrupar pedazos

“¿Por qué siempre nos damos cuenta de las cosas que hemos perdido cuando ya no podemos recuperarlas? Pero de nada sirven las lamentaciones ¿verdad? Ni ponernos a revolver como locos los armarios o hacerle el boca boca a sentimientos que ya no están ahí...y querer recuperar el tiempo perdido a fuerza de vivir más a prisa, o pedir perdón cuando ya no queda nadie que nos pueda perdonar nada. Hay tantas cosas que echamos de menos...”

sábado, 13 de agosto de 2016

Sospiri..

Malas decisiones. Todos las tomamos, estamos jodidamente destinados a equivocarnos, una y otra vez, una y otra vez, con apenas unos meses de descanso. No te has recuperado de una hostia y te viene otra. Los impulsos, el no pensar, el dejarse llevar, el confiar. Error. Errores. Uno detrás de otro. Dejar pasar grandes oportunidades por viejos conocidos. Que no te dan nada, que sólo querían engañarte una vez más. Echas a gente de tu vida creyéndote la única propietaria de ella. Y no. La vida es mucho más que uno mismo, mucho más que egoísmo. Bonito verbo 'arrepentirse', conjugado en mil tiempos y condenado a recordarte que no vales nada cada noche. ¿Merecido? Quizás. Ojalá pudiera darse marcha atrás. Mira, doce de julio otra vez. Un avión a las 06:40 y una maleta perdida. Un beso sin motivo, un paseo en los carritos del aeropuerto. Un plato de pasta que sirve para dos días, un paseo a la Marina, un accendino. Una rata paseándose por la cocina, una escalera sin peldaños. Hacerlo a no se cuántos metros de altura con las vistas más bonitas. Bajarse del metro y encontrarse el coliseo. Decir te quiero, ti voglio, me encantas, te necesito, te echo de menos...


miércoles, 3 de agosto de 2016

pero el viento..

"No se cuantas cosas se pueden encontrar en el ojo izquierdo de una persona, pero se que en tus labios yo pude encontrar algo que me hizo enloquecer. No se cuantas rosas te habrán regalado ya ni cuantas veces te condena mi celoso corazón cuando sonríes para otras personas. Nunca conocí nada como esto. Y se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria. Y te tendré que dejar escapar. No te pongas triste. Quédate tranquila que siempre va a haber tiempo para bailar un poco más…"

jueves, 7 de julio de 2016

empty spaces

Cosas que pasan, personas que vienen y que se van. No podemos tener todo por mucho que lo queramos. Llegan ciertas situaciones espontáneas que actúan como una verdadera hostia en toda la cara. A mano abierta. Sin previo aviso. Ni anestesia antes ni hielo para bajar la hinchazón después. La vida. Que te da y te quita a su antojo, que te sube a la cima de la montaña más alta para seguidamente bajarte ocho pisos por debajo del subsuelo. Por lo menos. Y llega el momento en el que te das cuenta de que no hay nadie, de que nunca hay nadie, de que estás destinada a que nunca lo haya. Mala suerte para ti, pequeña. Siempre igual.

lunes, 27 de junio de 2016

two words, eight letters

Que increíble la sensación de no saber si besar, sonreír o abrazar cuando escuchas algo que hace que tu corazón de un vuelco. Que te pone nervios en la barriga y te impide dejar de mover las piernas, como si tuvieras música de fondo. Qué bonito es sentir esas dos palabras y tener la valentía de dejarlas salir por una boca que no se cansa de sus besos. Que sólo quiere esos labios y las caricias de esas manos. Que se tiraría horas mirando y pensando en lo afortunada que es por tenerla a su lado.
Te quiero.


jueves, 16 de junio de 2016

vía fb

"Me gustas tú. Entera tú. Tus ojos y tu mirada intensa y tu boca y tu sonrisa irónica y tu cuerpo de pecado y tu inteligencia ácida y tus curvas de infarto, tus manos, tus manos sutiles, tus manos sabias, tus caderas, y ese olor que emanas que me remueve por dentro. El tacto, el calor, los besos, tú, toda tú, entera tú, no cambiaría ni un sólo centímetro, lo siento por todos esos que se entretienen en preguntar qué es lo que más me gusta de ti, como si se pudiese elegir algo."

domingo, 5 de junio de 2016

mira cómo vuelo

¿Sabéis? Hay muchas formas de acostarse, muchas de levantarse. Y muchos tipos de personas e infinitos días. Y me gusta que seas tú a la que escucho en sueños y en la que pienso mientra aprieto los ojos muy fuerte para intentar dormir. Que seas el primer pensamiento por la mañana cuando comienza a entrar luz por una ventana que nunca tiene la persiana bajada del todo. Pensar que la aventura acaba de empezar, que quedan miles de besos y cientos de palabras de esas que te hacen sonreír sin darte cuenta. La suerte está de nuestro lado. Sólo hay que saber aprovecharla. 

domingo, 22 de mayo de 2016

everyone deserves a chance to walk with everyone else

Al final llega un día en el que te das cuenta de que el miedo no sirve absolutamente para nada. Sólo se encarga de frenarte e impedirte soñar a lo grande. Y me niego. Porque tú eres de esas cosas que sólo pasan una vez en la vida, de esas que no sabes si van a durar ocho años o apenas tres minutos. Pero durante ese dudoso tiempo entiendes que es imposible borrarte la sonrisa de la cara por mucho que quieras, sabes que la ilusión te ha puesto los ojos brillantes y que rara vez vas a sentirte tan a gusto como en esa ocasión. Me apetece arriesgarme contigo, me apetece ver el mundo desde otro punto de vista y aprender que pasarse el día feliz también es una forma de vida. Creo que tenemos muchas posibilidades de que esto sea algo memorable...

jueves, 19 de mayo de 2016

Haces soleado hasta el día más asqueroso. No existe el agobio, ni el odio. Se me ha olvidado hasta mi nombre al mirar tus puñeteros ojos. Es difícil de explicar, prefiero que lo sientas. Ahora, duerme que yo te miro. Tengo miedo de desgastarte o de que al final todo salga mal. Que se ría de mí la gente por ser cada día más tonta. Que me la suda el mundo si estoy al lado tuyo.

lunes, 16 de mayo de 2016

Porque después de pasar un fin de semana durmiendo en tu ombligo, sólo me quedan ganas de quedarme a vivir en los lunares de tu espalda. Besarnos casi por inercia mientras nuestros cuerpos luchan por dejar de ser uno sólo. Cogerte de la mano, abrazarte en mitad de la calle, reírnos sin razón, sentir nervios los primeros dos minutos. No podría elegir con qué sensación me quedo. Creo que prefiero quedarme con todo, contigo.


domingo, 8 de mayo de 2016

'Para que sepas que tienes siempre a tu lado un amigo'

Y es que al final no puedes evitarlo. Siempre estarán ese tipo de personas que te hacen todo un poquito más fácil. Que saben cuando sacarte una sonrisa, una carcajada o la confesión más triste. Saben lo que te pasa sin ni siquiera estar mirándote, conocen la intensidad de un simple saludo y el cariño de unas buenas noches a las que acompaña un pollito cuqui más un corazón. Personas que llegan y que no te esperas. Pero personas que, al fin y al cabo, sabes que se han ganado un papel en tu vida especial. De esas que siempre recordarás y te alegrarás de haber conocido. De esas con las que imaginas más locuras de las que finalmente acabas viviendo. De esas que le dan sabor a tu vida. Y no amargo precisamente.

sábado, 7 de mayo de 2016

miau

La importancia de un beso se demuestra con el tiempo, cuando a la larga esa persona se queda dentro de nosotros, ese beso, esa mirada, una caricia sin más, muchos besos, muchas bocas distintas pero... ¿Cuántos besos se clavan en nuestros recuerdos? ¿Cuántas personas son dignas de ser especiales en nuestra vida?

miércoles, 4 de mayo de 2016

Y pasa una noche. Y pasa otra. Y da igual. Sigues preguntándote que es lo que tiene. No consigues respuesta. Te encanta. No hay más. Y cuando te paras a pensar te das cuenta de que te sería tan fácil acostumbrarte a ella. A sus buenos días. A su voz. A sus besos. A su piel.

domingo, 1 de mayo de 2016

vida

Y cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende. Así es. Te despiertas en una cama que apenas conoces pero que te mueres de ganas de seguir conociendo. Y después de miles de besos sólo te apetecen otros cuantos miles más, porque no existe nada ni nadie que consiga quitarte esa sonrisa de la cabeza. Ni ese cuerpo desnudo que incita a pecar una y otra vez sin descanso. ¿Repetimos?

sábado, 23 de abril de 2016

don't matter

Como un imán de la mala suerte. La atraigo, me busca, no lo sé. Pero me encuentra. Ya sea después de cuatro años y medio o menos de un mes. Al final llega y se instala a sus anchas. Te cambia el repertorio musical y te incrementa el número de cigarros diarios. Te recuerda que todo lo que empieza, acaba. Antes o después es así. Y te enseña que tener expectativas, esperanza o ilusión sólo sirve para pegarte una patada y lanzarte al vacío más absoluto. Te deja con un millón de preguntas que no sabes ni si quieres hacer, pero que no te abandonan durante un buen rato. Preguntas de las que temes respuestas, o de las que se dejan sin contestar. Y es que muchas veces no somos capaces de asimilar un silencio. Silencio. Como el color blanco. No te sugiere absolutamente nada. Pero ahí está, no deja nunca de estarlo. Y supones, intentas comprender. Pero es en vano. Te falta lo más importante.

La mala suerte te enseña muchas cosas. Como que las casualidades no existen. Ni son bonitas. Eso desde luego. Y que el destino es para perdedores. Y que la vida te da y te quita a su antojo. Y nada, tienes que aguantarte una vez más. Si total... ¿ya qué importancia tiene otra noche?.

Agua.

Te memorice en segundos. Aún así te releí mil veces más, por si había dejado algo por leer. Una palabra, una coma, un punto, una abreviatura...

miércoles, 20 de abril de 2016

stop

Y de repente te das cuenta de que lo único que necesitabas era que lloviera. Salir a la calle en manga corta a congelarte y a sentir cómo las pequeñas gotas van calando en una piel muda. Una piel que no comprende por qué dejaron de acariciarla aquella noche. Una piel que necesita unos dedos que la recorran lentamente una y otra vez, como si de una pantalla táctil se tratara. Y te preguntas en qué momento de tu vida voló todo por los aires. ¡Pum! Cenizas. Te quedas reducido a un molesto polvo gris que, por más ganas que tiene de dejar de ser monocromo, no lo consigue. No tiene fuerzas. Cuando empieza a recobrar un ápice de color vuelve para recordarte que tu vida estaba escrita, y tus pasos estaban destinados a ir al compás de los suyos. No. Ya no. Ni una vez más. Ni un recuerdo por casualidad. Sólo fuego que acabe de quemarme.

martes, 19 de abril de 2016

my best mistake

Al final del día lo único que comprendes es que eres humano. Somos humanos. Y como tal nos aferramos a aquello que nos mantiene vivos, que nos hace despertar con una sonrisa e irnos a la cama sin ganas de cerrar los ojos. Y aun que sepas con toda certeza que es un error, es el error más dulce que vas a cometer nunca, un error que tiene muy poco de equivocación, y justamente por eso. Hay cosas destinadas a pudrirse, a desgastarse, a cansarse o simplemente a dejar de ser, pero siempre recordarás aquella conversación, aquella noche eterna o esos quince segundos de canción. Personas que entran en tu vida y salen con la misma facilidad, pero que dejan una huella especial. Y siempre les recordarás por algo, siempre habrá una palabra buena para definir una aventura de este tipo. Y tú... tú has sido mi salvavidas. 

lunes, 18 de abril de 2016

Aprendí que la memoria no borra, esconde. Aprendí que el tiempo no cierra, pero ayuda a sanar. Aprendí a no ser vulnerable cuando dejaste de llamar. Aprendí a escuchar cuando oí tu silencio. Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio y aprendí a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena. Aprendí a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que no termina, que cambia de forma. Aprendí que se puede amar eternamente y aprendí que si compito contra el tiempo, siempre pierdo. Aprendí que nada es tan malo y que me gusta caminar en una carrera. Aprendí que hay que rodear y llegar al otro lado para darse cuenta de que siempre es lo mismo. Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Aprendí que nunca conocemos a una persona de verdad. Aprendí que el nunca más, nunca se cumple y que el para siempre, siempre termina. Aprendí que el que quiere puede y lo consigue. Aprendí que a veces el que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana.

jueves, 14 de abril de 2016

Miedo. Siempre es el miedo. De hacer algo, de no hacerlo. De quedarte con las ganas. De dejarlo escapar porque sea complicado. Miedo de no dejarse ser a uno mismo, de limitarse, ponerse barreras, doblar la distancia. Miedo de sentir mucho en tan poco. De no saber cómo ordenar los pensamientos en una mente que no deja de divagar por quizás y por más miedos. Y resulta que si vives con miedo, la vida no es vida, el miedo te mata y tu no te enteras.

miércoles, 13 de abril de 2016

Existen millones de besos. No hay dos iguales. Pueden ser especiales o pueden no serlo. Besos. Largos o demasiados cortos, sencillos y complejos, prohibidos y peligrosos. Besos repentinos o pensados, primeros o últimos. Besos inesperados, que te cogen por sorpresa y que no quieres soltar nunca. Besos sinceros y mentirosos, cariñosos o nerviosos. Besos que encienden aquello que tienes muy escondido en una parte que ni si quiera pensabas que se podía sentir tanta intensidad y otros que lo apagan para siempre y jamás se volverá a encender. Besos para saludar o besos para despedirte. Besos que inician historias y otros que las terminan para siempre. Besos que se dan con el corazón y otros que se dan con la cabeza. Besos que no quieres dar, besos que quieres que te den, besos que llevas esperando toda tu vida. Besos con abrazos, besos con sonrisas, besos con lágrimas, besos con " te quieros", besos con " te odio", besos con " te espero". Besos entre amigos, entre novios, entre familia. Besos en la mejilla, en la frente o en los labios. Besos con promesas ocultas, besos con mentiras. Besos que compiten, besos que quieren más, besos con cariño, otros con necesidad. Besos que acarician el momento, otros que lo quieren robar. Besos que hacen pasar el tiempo, besos que hacen que no pase nunca. Besos que se quedan en la memoria, otros que se olvidan sin más. Besos que afirman y otros que niegan. Besos en la luz de la luna, otros a la luz del sol, otros bajo las estrellas, otros en un portal. Besos que llegan tarde, otros que llegan muy pronto. Besos. Que son leídos, vistos, contados o soñados. Besos irrepetibles, otros mejorables, otros con los que no pides más. Besos felices, besos tranquilos, besos rápidos. Besos que sepan a ella.

domingo, 10 de abril de 2016

Cuando de pronto aparece algo en tu vida que te hace replantearte todo. La mayor locura que puedas cometer. Pero los días de repente pasan rápido y las noches saben a conversaciones inacabables. Todo acaba y todo empieza de la misma forma. Y no te disgusta, al contrario. Encuentras una razón por la que dedicar unas cuantas sonrisas cuando cae la noche. Y aunque sea imposible y, repito, una locura, consigue hacerte olvidar que todo lo que construiste un día se desmoronó como si de un soplido a un castillo de naipes se tratara. Eres momento, sabes a vida.

La suerte nunca se olvida

"Y así son todos los días, idénticos. Dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece.Vuelvo a casa tarde mintiéndome y prometiéndo que mañana voy a empezar a ponerme en serio, que me hago viejo. A quien voy a engañar, seguiré sentado esperando un golpe de suerte, tarde o temprano me tiene que tocar a mi"

jueves, 7 de abril de 2016

knocking on heaven's door

Ya me siento lo suficientemente fuerte. No queda más remedio que hacer frente a las mayores decepciones que la vida tenía guardadas para mí después de casi cinco años de felicidad prácticamente plena. Y es que cómo se nos ocurre pedir tanto, cómo se nos pasa por la cabeza la remota posibilidad de que quién dice que va a estar siempre para ti, cumpla su promesa. Creemos conocer a las personas, la convivencia nos cuenta los detalles más insignificantes para hacernos pensar que no hay nada oculto en aquellos que parecen regalarnos todos los minutos de sus días. Como inocentes nos ilusionamos hasta límites insospechados, cuando, en realidad, nunca nadie te muestra al completo su alma. Puedes conocer cada rincón de su cuerpo, puedes saber que el lunar de su cuello está justamente a ocho besos desde su pecho, puedes saber que es esa persona sólo rozando uno de sus dedos, incluso puedes sentir su presencia desde la otra punta de la calle porque la brisa te regala su inconfundible olor. Pero nunca conoceremos lo que esconde su mirada. Los ojos son el espejo del alma, repiten en mil ocasiones. Los ojos esconden las verdades más valiosas de nuestra vida, y tienen la increíble capacidad de engañarnos al transmitirnos ese brillo que nos traslada a otro universo. Pero tú a mi ya no me engañas. Ni tus ojos lo harán más. Definitivamente mi mente había decidido idealizarte, o eso me gustaría pensar. Quizás la chica que me gustaba era sólo así mientras me tuvo a su lado. Me gustaba más la versión de ti conmigo. Ahora sólo conservas unos pequeños rasgos que me cuentan en voz muy bajita que sigues siendo tú, aunque yo ya no pueda reconocerte nunca más. ¿Y qué importa ya?, os preguntaréis. Nada, ya no importa nada. Mi vida ha tomado un camino totalmente diferente, pese a pensar en una eternidad a tu lado. No va a existir más ese 'a tu lado', por fin me he dado cuenta.

miércoles, 6 de abril de 2016

my universe will never be the same

'Y su sonrisa... maldita sea. ¿Alguna vez han visto un atardecer en la playa? Pues la misma calma, la misma magia, pero en su boca'

lunes, 4 de abril de 2016

save me from my mind

"Dedicas tantos insomnios a quien no va a venir, que cuando llegue alguien que los merezca, te vas a quedar dormido"

sábado, 2 de abril de 2016

que no te has ido y que te tengo cerca

Hoy hace un mes. Justo un mes que el telón del teatro se cerró. Fin de la función. Un mes en el que la cinta de 'no pasar' se impuso para rehabilitar una vida completamente desecha. Treinta días que me han recordado minuto a minuto que puedes tenerlo todo y pasar a no tener nada en lo que dura un pestañeo. No he abierto los ojos realmente desde entonces. Vivo en un constante stand by que me mantiene a medias. Medio viva y medio muerta, medio bien y medio mal. Con lágrimas un día y sólo tristeza otros. Con muchas preguntas, muchos recuerdos y muchos momentos. Ahora ya se qué es estar sin ti. He descubierto como se siente mi cuerpo después de verte tres días de treinta, no hablar contigo en semanas y no besarte en más de un mes. También me ha dado tiempo a entender que realmente nunca hay nadie. Con un 'en las buenas y en la malas' se nos llena la boca a todos esos que nos consideramos amigos de alguien, aunque ni siquiera lleguemos a estar en esas que llamamos buenas. Ojalá en algún momento de tu increíble vida te pares a pensar en las consecuencias. En lo que se ha convertido mi existencia. En todo eso que tantas veces habíamos hablado como si nunca fuese a suceder y ahora ya ha pasado. Despertar sigue siendo el peor momento, quién lo diría. Siempre he tenido verdadero pavor a pensar en que llegara un día en el que no durmieras conmigo. Sin duda me he dado cuenta de que no es el momento clave.

Abres los ojos, te orientas mirando a la ventana y al techo y, al siguiente segundo, te viene a la cabeza la mierda de vida que tienes y lo triste que es mirar a tu derecha y no ver nada. No ver a nadie. No ver esa cara preciosa de recién levantada sonriéndome y pronunciando un 'te amo' casi ininteligible. Pero yo lo entendía, que era lo importante, y tú entendías cada una de mis caras y de mis reacciones, tu sabías cuando sí y cuando no, cuando estaba bien y cuando me hacía falta un abracillo de esos apretaos. Sabías que no habría un día en el que no te amara con cada parte de mi ser, y sigues sabiéndolo, aunque me empeñe en esconderlo y en hacer como que la vida pasa.

Nada pasa desde entonces. Sólo el tiempo, y en mi contra.

miércoles, 30 de marzo de 2016

weapons

Tengo rabia. Estoy indignada. Hoy toca esto. Fruncir el ceño y querer gritar como si así pudiera librarme de esta presión. Liberar el dolor. He abierto todas las ventanas, incluso he construido puertas. He provocado vendavales y casi huracanes, pero nada ha salido acompañando al soplo de aire. Todo se queda en una mente agotada, un corazón agrietado esperando regenerarse y en un cuerpo débil pero increíblemente nervioso. ¿Por qué si? ¿Por qué no? ¿Y si sí? ¿Y si no? ¿Y si quizás?... Me han activado el modo repetición. Las mismas preguntas una y otra vez sin descanso y consiguiendo sólo una respuesta: silencio. Nada por allí, nada por aquí, nadie que diga que no y sobretodo nadie que diga que sí. Sólo indiferencia.

Me siento rara, las tardes se pasan tan lentas y aburridas que parece que al día le han duplicado las horas. Ya nada es digno de ser marcado en el calendario. Nada pasa, nada importa. No queda nada en mis manos, ni tampoco en mi habitación. Nada muestra que compartí la vida con una persona que me hizo perder el sentido y me dio lo mejor de sí en todo momento. Y eso es lo peor. “Que gran paso”, dicen. Qué cobarde darlo cuándo sabes que lo único que consigues es doblar eso que tanto luchas por disuadir. Me pregunto si algún día dejarás de ocupar todo mi tiempo. Y eso que ya no estás en mi vida.

domingo, 27 de marzo de 2016

Oxígeno para respirar


No habrá abrazos, no habrá tu abrazo
Hoy no lo habrá
El dolor por momento se hace casi insoportable
Pero lo que no te mata te hace implacable
Cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso

El amor nos da la vida,
Y su ausencia nos mata un poco cada día



sábado, 26 de marzo de 2016

agony

Angustia. Esa es la palabra y la sensación que me acompaña desde hace ya bastantes días. Y preguntas, muchas. Débil, más que nadie, pero increíblemente fuerte para escuchar monosílabos acompañados de unos ojos mirando al suelo. Felices, pero doloridos. Tranquilos, pero angustiados. Unos ojos que, finalmente, han descansado al permitir que la boca pronuncie dos noes y un sí con la voz quebrada y sosegada . Pero por fin nos hemos quitado ese peso de encima. Tú vas a poder dormir por las noches y yo voy a seguir sin hacerlo, pero al menos no divagaré por ningún 'quizás' que mi corazón se niega a desechar. A veces crees que has dado muchísimo de ti para tratar de vivir la vida con otra persona, hasta que te das cuenta de que no era suficiente, y lo peor, no era necesario...
Cambiemos el nunca digas nunca por el nunca digas siempre. Incluso lo que te mantiene con vida acaba terminando y te ves obligado a resucitar en un mundo que no tenía nada que ver con aquel sueño idílico de praderas verdes y besos en el cuello.

jueves, 24 de marzo de 2016

Ilusa de mi. Que horrible sensación la de creer que has llegado al tope de dolor y de tristeza que puedes sentir, cuando ni si quiera todavía habías estallado en mil pedazos... Siempre habrá más, y peor, seguro, pero sensaciones como esta, os aseguro que una sola vez en la vida.

martes, 22 de marzo de 2016

not anymore

Y ahora intento llenar el vacío con canciones, con momentos, con personas. Ya no eres el cien por ciento. Mi cama ya no huele a ti, ni mi ropa, ni yo misma. Ya no extiendo la mano al acostarme para sentir las últimas cenizas de aquel fuego inapagable. Ya no quema, he decido soplar y que vuelen por toda la habitación, como tus recuerdos, que se empeñan en devolverme un trozo de lo que eras, aunque ya no lo quiera. Mis pasos empiezan a ser firmes, mi existencia empieza a recuperarse, aunque yo no sea consciente. Estoy aprendiendo a completar espacios con una versión de la vida que me gusta mucho menos que tú, pero que me está devolviendo el oxígeno que creí perder para siempre. Estoy cambiando el agua salada por los suspiros, por la resignación de algo que tenía sus horas contadas y tuvo que terminar. El hielo cada vez me quema menos, las palabras cada vez me saben menos amargas. Dicen que nadie es imprescindible en la vida, y creo que lo estoy comprobando con terribles consecuencias. Nunca volveré a decir a nadie te necesito

sábado, 19 de marzo de 2016

need the sun to break

Volverás a ser la persona que conocí un día, la de las sonrisas infinitas y los abrazos interminables. La de las miradas perdidas y las preguntas inoportunas. Volverás a sacarme una sonrisa, a robármela y metértela en el bolsillo para llegar a casa y presumir de habérmela quitado. Volverás a mirarme a los ojos y a hacerme llorar con dos de tus palabras. Volverás a quererme como el primer día. Yo lo sigo haciendo.

martes, 15 de marzo de 2016

bésame, no dudes ni un segundo de mi alma

Y, como todas las noches, volverá a lavarse los dientes en la ducha para evitar ver su cara en el espejo. Una desconocida, una sombra de lo que fue. Ya son 12 días los que se va a dormir maldiciendo su suerte, temiendo por su vida. 12 días en los que se acuesta con un olor imposible de quitar, el de 300 cigarrillos y miles de recuerdos. Los recuerdos tienen aroma, pero en ella ya no tenía cabida el de su musa. Ese olor embriagador que quedaba impregnado tras un abrazo ya no estaba, no estaría nunca más. Y cree volverse loca de un momento a otro, buscando vida por las esquinas donde hubo tantos besos, buscándole descanso a unos ojos tan marchitos como una rosa guardada en un libro durante veinte años. Y no encuentra paz, ni calma. No se encuentra. No queda nada de ella.

lunes, 14 de marzo de 2016

...

Y cualquier excusa me parece buena para llamarte, incluso para presentarme en la puerta de tu casa... 
Coger mi bici y pedalear todo lo rápido que pueda y llamar a tu puerta. Pero no lo hago, claro, sabes de sobra que no se ir en bicicleta...

Some kind of magic

Hoy he decidido que no estoy dispuesta a que me quieran a medias. Ni tampoco estar esperando un milagro que con casi toda la certeza no se va a producir. He decidido que me merezco más, y que me quiero más a mi antes que a cualquier otra persona. He decidido no volver a enamorarme, porque se que es imposible que alguien consiga lo que tú. También he llegado a la conclusión de que las lágrimas sólo llevan a la consecución de un dolor de cabeza insoportable, y que mirar fotos y leer cartas no es curarse ni avanzar, si no estancarse en recuerdos que ya no se repetirán ningún tres de octubre.
No volveré a hablar ni a hacer llamadas desesperadas por mucho que me inunde cuando decido abrir los ojos cada mañana. Nunca más voy a dar tanto y voy a empezar a ser fuerte. Quién sabe si un día la verdadera tú llegue de nuevo a instalarse en tu cuerpo y abrazarte el alma, y vuelvas a recordar que no hay día más bonito que el que amanece con besos, y que no hay noche más perfecta que la que acaba con un 'te amo' después de amarnos bajo las sábanas. Que no hay nada mejor que te cuiden cuando estés enferma, o que te den la enhorabuena cuando consigues algo por lo que llevabas luchando años. Que vuelva la verdadera persona a la que la magia envolvía y se le llenaba la boca de palabras de amor y de promesas de eternidad.
Porque una fiesta dura una noche, pero yo te iba a durar toda la vida.

martes, 8 de marzo de 2016

1

cómo cuando subías por las escaleras delante mía y yo te daba pellizcos en el culo y en las piernas, y te girabas, y me regañabas, pero te reías y subías a toda prisa, esperando que volviera a hacerlo...

lunes, 7 de marzo de 2016

Faded

No había encontrado el momento hasta ahora. Llamadme débil, lo soy, hoy más que nunca. Pero cada letra que empleo en describir sentimientos es un pequeño clavo que se clava en esta herida sin posibilidad de ser cosida. Añoro demasiadas cosas como para enumerarlas aquí y a vista de todos. Pero a grandes rasgos puedo decir que me echo de menos a mí misma. Sí, sí, no soy yo quien se ha ido, es cierto, pero soy yo la que me quedo encerrada en una habitación cuyas puertas y ventanas han sido tapiadas con la mayor brutalidad del mundo.

Uno piensa, es irremediable, y se cree fuerte, y se cree capacitado para controlar su vida, pero no os engañéis, acabará sucediendo algo que romperá todo esquema que creamos tener, y así pasará un día y pasará otro, y seguirás sin reconocer a aquella chica que no se encuentra ni delante del cristal; que no es capaz de mirarse, ni quiere, porque si ya es doloroso sentir como caen lágrimas por un rostro sin color, peor es verlo en un espejo que te juzga incesantemente.

Y es que cualquiera podría pensar que escuchar Marry You de Bruno Mars y llorar de pena puede ser antecedente de un fuerte episodio de locura, quién sabe si pasajero. Estaré loca. Te habrás llevado toda la cordura que me mantenía en pie y que me hacía levantarme cada mañana. Pero igual que te has llevado la cordura te has llevado mi vida, o peor, mis ganas de vivir. Ahora deben de sobrarte, ¡qué suerte! Te has hecho con un paquetito de ganas que guardarás para cuando a ti te falten. Quién lo diría, ases en la manga entrando en la boca del lobo. Todo junto. Tan mezclado como mi habitación, presa, al igual que mi cabeza, de tu olor y de tu esencia.

Estamos muy mal acostumbrados. El mundo se pone de acuerdo para darte todo aquello que necesitas, pero de repente, un día, miras alrededor y ves que ni su ropa está tirada por el suelo. Ya no serás tú quien la desnudes a la luz amarillenta de una farola. Ya no serás tú la que le recorras el cuerpo suspirando por cada pelo que se eriza, ni tampoco serás quien le diga ‘Te amo’ después de entregarle tu cuerpo y tu alma <<en un completo>> inolvidable. Pero eso no es lo más triste, no nos engañemos, lo verdaderamente doloroso es no cuidarla cuando está enferma, o hacerla reír cuando está desganada. La risa. Que cosa tan maravillosa. Cómo puede llenar más que las palabras más sentimentales de cualquier poeta, como puede hacer vibrar al corazón de esas formas tan sobrehumanas, como un acto casi-reflejo y natural puede llenar de ilusión el cuerpo más destrozado… Nunca le encontraré sentido, pero si algo he de recordar hasta que mis días se acaben será eso. Su felicidad.

Enamoráos, sin dudarlo, cuanto más mejor. Y disfrutad. Y valorad cada carcajada, y cada beso. Valorad incluso que se enfade. Porque aunque un día no lo tengáis, que es lo que pasará prácticamente con toda seguridad, habrá valido la pena. Y aunque no podáis evitar dejar atrás ese 100% que son incapaces de daros, habréis sido inmensamente felices, y eso, amigos, es la moraleja de cada historia que nos cuentan.
Y tened algo en cuenta: no habrá un solo día en el que un suspiro no se escape por su ausencia, o por la tuya propia.


Gracias, mi M.

jueves, 25 de febrero de 2016

shadows

Miedo, miedo de que aquello que un día fue blanco ahora sea negro. O peor, que sea un gris triste y mustio imposible de distinguir en esta nuestra gama cromática infinita. Miedo de no saber donde está el límite, de qué es mucho o qué es poco, por no hablar de qué es apropiado y que no. Miedo de dar de más, de quedarme corta, de querer entender las cosas y no enterarme de la misa, la mitad. Miedo del miedo, sobretodo del tuyo. Miedo de pensar que mis palabras, las mismas que usé hace un mes ahora estén pasadas de moda. Miedo de gritar un sentimiento demasiado puro y que tú prefieras decirlo en voz baja, porque su intensidad podría compararse con lo débil de un susurro. O con silencio. Miedo de no ser suficiente, de serlo más de la cuenta. Miedo de preguntar, de escuchar una respuesta (in)esperada. Miedo de que los días pasen como si fueran los segundos que le quedan a una persona antes de morir, tan amargos. Miedo de la soledad, de no encontrar sentido a nada en este mundo de locos que no para. Miedo de no saber aprovechar las pocas horas de vida que me regalas, de mirar demasiado el reloj y los días de un calendario que nunca fue tan infinito. Miedo... ¿por qué este miedo?.

lunes, 18 de enero de 2016

to angels to fly

La gente puede pensar que después de cuatro años y tres meses, decirle a tu pareja lo que sientes es cosa de coser y cantar. No saben lo equivocados que están. Cuánto más tiempo pasa, cuánto más se siente y cuánto más necesitas a esa persona, más difícil es expresarse, más cobardes y vacías sonarán esas palabras, porque no existe nada lo suficientemente grande como para hacer una comparación que se acerque una burda milésima. He llegado a un punto en el que ni todos los universos, planetas o galaxias del cosmos y de la vida son bastantes, porque mis sentimientos no pertenecen a este mundo; los míos, y lo siento por todos vosotros que no tenéis esta gran suerte, son magia. Son sonrisas, son carcajadas, miradas llenas de brillo, son abrazos, son besos largos, pero también cortos, son caricias, manos cogidas, piernas entrecruzadas en una cama. Y me apuesto todo lo que queráis a que por mucho que os esforcéis no vais a conseguir nunca lo que yo. Y es que os falta lo principal, pero tranquilos, no os angustiéis, porque siendo realistas no lo tendréis nunca, porque lo tengo yo, y porque lo voy a tener hasta el día en el que mi reloj interno se pare y decida ir a otro sitio a seguir amándola. Exacto, no tenéis a una persona ni la mitad de increíble que ella a vuestro lado, no tenéis a una persona que sepa amar, perdonar, hacer reír y comprender al mismo tiempo y con una capacidad abrumadora. Me ha tocado a mí. La vida es una gran lotería, dicen, pero a mí me toca el gordo cada día, cada minuto de su vida que deposita en estar en la mía. Unos tienen dinero, otros belleza, otros mucha suerte o mucha popularidad, pero yo, señores, lo tengo todo junto en un cuerpecito de 1,65 que me roba el sentido. Y eso es lo que quiero recordar día tras día, y eso es lo que quiero contarle a nuestros hijos. Que una persona que conoces por casualidad puede llegar a convertirse en las ruedas necesarias para andar por este largo camino que es la vida; unas ruedas que por muchos baches siguen fuertes, no se desinflan ni se pinchan con discusiones y decepciones, porque os contaré un secreto: son de un material incorruptible, inoxidable, irrompible, todas las palabras que puedan llevar el prefijo ‘in’ y que significan, al fin y al cabo, imposible. Igual de imposible que dejar de amarla o imaginarme un 17 de Octubre sin ella, porque da igual el día, porque todos a su lado tienen algo especial, algo importante, algo por lo que seguir luchando con todas las fuerzas que me has hecho reunir. 

Y entre metáforas acabaré esta confesión pidiéndole que no me deje sin pies –o sin ruedas–, que yo sin ella… no.