Deja de tener miedo. Déjate desear lo que desees. Déjate ser, sentir, querer. Intenta perdonar, pero inténtalo por ti, para disuadir esos recuerdos de mierda que no se borran. Aléjalos, mucho. Escribe todos y cada uno de ellos en papelitos y mételos en una botella. Y luego tírala. Un cigarro por cada mal rato que se hunde. Deshazte de todo lo malo. Deja que sólo quede lo bueno, libera el espacio para lo que pueda venir. Cambia miradas de rabia por sonrisas. Cambia lágrimas por besos y noches sola por otras tocando la luna con la punta de los dedos. Échale ganas, sé valiente, escúchate a ti y obvia a todo lo demás. Qué sabe nadie. Sólo tú tienes idea de qué tienes dentro. Solo tú sabes como necesitas explotar y soltarlo todo. Llora como nunca y pega si lo necesitas, pero ábrele la puerta a los fantasmas que no te dejan ser feliz. Esos que se posan en tu cabeza para no dejarte respirar con normalidad durante un rato. Deja de fingir que puedes con todo y que nada te abruma. Deja de ahogarlo todo con alcohol, que ya sabemos que las resacas te juegan en contra. Deja de vivir sin vivir, quiérete, date una oportunidad de empezar de cero.
Hazlo por ti. Hazlo por cada momento malo que has pasado y por cada madrugada vacía que hayas tenido. Pero hazlo. Hazlo ya. Y de sobra sabes que cuentas con mi compañía si así lo deseas. Ahora, siempre.
Siempre tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario