Vamos, Glory. Se paciente. El momento lo merece, y ella también, más que nunca. No dejes que te hundan palabras que morirías por no escuchar. Si las tienes que escuchar, intenta que pasen desapercibidas, quédate con lo bueno aunque la mayoría no lo sea. Y disfruta de los momentos a su lado, valora cada segundo que pases con su olor cerca. No pidas más de lo que debes antes de tiempo, que al final todo llega. O eso debes obligarte a pensar. Ha habido demasiado malo, ya no podéis con más noches en blanco. Los principios no siempre son bonitos, a veces son duros, muchísimo, porque volver a ser las personas que erais no es tarea fácil en absoluto. Pero recuerda siempre algo, algo esencial, recuerda lo que os hace volver una y otra vez sin dejar de luchar del todo: os queréis. Más que nadie, y aunque muy escondido, quizás más que nunca. Y por ello debes confiar en que la vida va a ser justa, en que todo llega, y todo pasa. Y en que ella volverá a ser la misma que se moría por fundirse en un abrazo contigo bajo la lluvia. La misma que disfrutaba de las cosas más pequeñitas, de una cena en el coche o de un beso de despedida con sabor a quédate cinco minutitos más. Aguanta, resiste, que no te gane el pulso el miedo. Lo vas a conseguir, tienes ganas, la quieres más que a nadie y sobretodo, la quieres para siempre. Y es el momento de demostrárselo.
Y no te olvides de la sonrisa que te dedica cuando se despierta, y no te olvides de que le ha apetecido inmortalizar un momento tan bonito.
Y no te olvides de la sonrisa que te dedica cuando se despierta, y no te olvides de que le ha apetecido inmortalizar un momento tan bonito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario