Haces soleado hasta el día más asqueroso. No existe el agobio, ni el odio. Se me ha olvidado hasta mi nombre al mirar tus puñeteros ojos. Es difícil de explicar, prefiero que lo sientas. Ahora, duerme que yo te miro. Tengo miedo de desgastarte o de que al final todo salga mal. Que se ría de mí la gente por ser cada día más tonta. Que me la suda el mundo si estoy al lado tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario