domingo, 22 de mayo de 2016
everyone deserves a chance to walk with everyone else
Al final llega un día en el que te das cuenta de que el miedo no sirve absolutamente para nada. Sólo se encarga de frenarte e impedirte soñar a lo grande. Y me niego. Porque tú eres de esas cosas que sólo pasan una vez en la vida, de esas que no sabes si van a durar ocho años o apenas tres minutos. Pero durante ese dudoso tiempo entiendes que es imposible borrarte la sonrisa de la cara por mucho que quieras, sabes que la ilusión te ha puesto los ojos brillantes y que rara vez vas a sentirte tan a gusto como en esa ocasión. Me apetece arriesgarme contigo, me apetece ver el mundo desde otro punto de vista y aprender que pasarse el día feliz también es una forma de vida. Creo que tenemos muchas posibilidades de que esto sea algo memorable...
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