lunes, 16 de mayo de 2016

Porque después de pasar un fin de semana durmiendo en tu ombligo, sólo me quedan ganas de quedarme a vivir en los lunares de tu espalda. Besarnos casi por inercia mientras nuestros cuerpos luchan por dejar de ser uno sólo. Cogerte de la mano, abrazarte en mitad de la calle, reírnos sin razón, sentir nervios los primeros dos minutos. No podría elegir con qué sensación me quedo. Creo que prefiero quedarme con todo, contigo.


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