El mundo al revés. Se supone que acostumbrarme a no verte, a
no hablar contigo y a no echarte de menos es lo que debo conseguir a toda
costa. Parece mentira, pero cuanto menos intentas algo más pareces lograrlo.
Tengo miedo. De no necesitarte, de que amanezca un día y mi cabeza decida que
tú no vas a ser el primer pensamiento. Tengo miedo de cansarme de no rozar tus
labios de postre, de no tocarte el culo con alguna excusa.
Nada me asusta tanto como dejar pasar el tiempo. Yo no soy
de esas. El tiempo siempre juega en nuestra contra, hay que tenerlo en cuenta,
nada ni nadie espera por ti. Pero qué va a decir una persona que funciona por
impulsos, que tiene tan poca paciencia que no es capaz de mirar a largo plazo.
Porque ni pronto, ni tarde, yo te quiero ya y te quiero para mí.
Como siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario