sábado, 26 de noviembre de 2016

Vino tinto

El destino tiene dos formas de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos. Ten cuidado, desear tanto que yo no forme parte de tus días se te puede volver en contra. Pueden pasar dos cosas, y no sé cual sería peor. Quizás no consigas olvidarte, y cuando por fin desistas de permanecer en esta absurda huida hacia adelante, yo ya no esté. Pero de verdad. Puede que no me apetezca besarte o que la espera haya durado tanto, que por el camino me haya dado cuenta de que no valía la pena. O que ya había esperado suficiente, o que ya había pagado con creces mis errores. ¿Quién sabe? Puede incluso que otra persona haya ocupado tu lugar. Nunca igual que tú, eso está claro, pero quizás esa diferencia implique mejoría en vez de empeoramiento. Puede que me haya acostumbrado a que la vida sin ti sigue, a que fuiste mucho, pero ya sólo te acompañan verbos en pasado.Lo otro que puede pasar es que lo consigas, que se te cumpla ese deseo por el que con tantas ganas estás luchando, y ahí, ahí te des cuenta de que sólo te ha quedado vacío, de que te has empeñado tanto en escuchar a tu cabeza y a no dejarte llevar por lo que sentías, que sientas una angustia que ya no desaparece.

Ten cuidado con lo que deseas, en serio, porque puedes conseguirlo y cantar victoria por ello, pero a veces, en ese mismo momento, te das cuenta de que, realmente, no era lo que querías. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario