viernes, 25 de noviembre de 2016

Querido diario...

Bienvenidos a uno de los días más tristes de mi vida. Siempre me he sentido pequeña, pero hoy, irónicamente, lo soy el doble. Seré muy exagerada, seguro, pero los pequeños detalles son los que me mueven y si no los encuentro por ningún sitio, verás... me hundo. Un día que debería ser súper alegre y especial se ha convertido en uno lleno de nervios y preocupaciones, pero sobretodo, lleno de recuerdos. Nostalgia. Después de seis años no encuentro sus palabras bonitas, no hay rastro de que se acuerde de mi, ni siquiera hay rastro de que en algún momento haya formado parte de mi vida. Soy muy inconformista, lo sé, pero hoy, hoy me conformaba con cualquier cosa...

Irremediablemente me vienen a la cabeza recuerdos de aquellas noches de principios de diciembre de dos mil diez en los que la pantalla del ordenador era mi mayor refugio. Porque detrás de ella estabas tú. Aquellas noches infinitas con JF en el salón, fumando uno detrás de otro, acostándonos a las cinco de la mañana, solos. Y te llamaba para darte las buenas noches, ¿te acuerdas?. Un cigarro a medias. A medias es como me he quedado yo. Pero permíteme que desista. Sí. Ya sí. Porque una cosa era querer olvidar... y otra olvidarte de quién soy.

Gracias por nada.

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