miércoles, 9 de noviembre de 2016

despídete de lo triste

Ilusa por pensar que me querrías a mí para siempre. Ilusa por confiar en que mi boca sería la única para ti. Y qué puedo esperar, si he cambiado el sabor del hogar por el de tres noches de hotel con hora de salida. Ilusa por pensar que tus ojos no se cansarían de mirarme, cuando yo me he dedicado a inventarme miradas para otras pupilas. Ilusa, muchísimo, por llegar a pensar que quizás no eras tú, que la vida tenía algo más guardado para mí. Y darme cuenta -tarde- de que lo mejor me lo estaba ofreciendo en bandeja y yo paseando por ilusiones que nunca llegaban a buen puerto. Demasiados barcos que han acabado hundiéndose, y yo confiando en que no me dejes a la deriva.

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