Al final del día lo único que comprendes es que eres humano. Somos humanos. Y como tal nos aferramos a aquello que nos mantiene vivos, que nos hace despertar con una sonrisa e irnos a la cama sin ganas de cerrar los ojos. Y aun que sepas con toda certeza que es un error, es el error más dulce que vas a cometer nunca, un error que tiene muy poco de equivocación, y justamente por eso. Hay cosas destinadas a pudrirse, a desgastarse, a cansarse o simplemente a dejar de ser, pero siempre recordarás aquella conversación, aquella noche eterna o esos quince segundos de canción. Personas que entran en tu vida y salen con la misma facilidad, pero que dejan una huella especial. Y siempre les recordarás por algo, siempre habrá una palabra buena para definir una aventura de este tipo. Y tú... tú has sido mi salvavidas.
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