Existen millones de besos. No hay dos iguales. Pueden ser
especiales o pueden no serlo. Besos. Largos o demasiados cortos, sencillos y
complejos, prohibidos y peligrosos. Besos repentinos o pensados, primeros o
últimos. Besos inesperados, que te cogen por sorpresa y que no quieres soltar
nunca. Besos sinceros y mentirosos, cariñosos o nerviosos. Besos que encienden
aquello que tienes muy escondido en una parte que ni si quiera pensabas que se
podía sentir tanta intensidad y otros que lo apagan para siempre y jamás se
volverá a encender. Besos para saludar o besos para despedirte. Besos que
inician historias y otros que las terminan para siempre. Besos que se dan con
el corazón y otros que se dan con la cabeza. Besos que no quieres dar, besos
que quieres que te den, besos que llevas esperando toda tu vida. Besos con
abrazos, besos con sonrisas, besos con lágrimas, besos con " te
quieros", besos con " te odio", besos con " te
espero". Besos entre amigos, entre novios, entre familia. Besos en la mejilla,
en la frente o en los labios. Besos con promesas ocultas, besos con mentiras.
Besos que compiten, besos que quieren más, besos con cariño, otros con
necesidad. Besos que acarician el momento, otros que lo quieren robar. Besos
que hacen pasar el tiempo, besos que hacen que no pase nunca. Besos que se
quedan en la memoria, otros que se olvidan sin más. Besos que afirman y otros
que niegan. Besos en la luz de la luna, otros a la luz del sol, otros bajo las
estrellas, otros en un portal. Besos que llegan tarde, otros que llegan muy pronto.
Besos. Que son leídos, vistos, contados o soñados. Besos irrepetibles, otros
mejorables, otros con los que no pides más. Besos felices, besos tranquilos,
besos rápidos. Besos que sepan a ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario