sábado, 2 de abril de 2016

que no te has ido y que te tengo cerca

Hoy hace un mes. Justo un mes que el telón del teatro se cerró. Fin de la función. Un mes en el que la cinta de 'no pasar' se impuso para rehabilitar una vida completamente desecha. Treinta días que me han recordado minuto a minuto que puedes tenerlo todo y pasar a no tener nada en lo que dura un pestañeo. No he abierto los ojos realmente desde entonces. Vivo en un constante stand by que me mantiene a medias. Medio viva y medio muerta, medio bien y medio mal. Con lágrimas un día y sólo tristeza otros. Con muchas preguntas, muchos recuerdos y muchos momentos. Ahora ya se qué es estar sin ti. He descubierto como se siente mi cuerpo después de verte tres días de treinta, no hablar contigo en semanas y no besarte en más de un mes. También me ha dado tiempo a entender que realmente nunca hay nadie. Con un 'en las buenas y en la malas' se nos llena la boca a todos esos que nos consideramos amigos de alguien, aunque ni siquiera lleguemos a estar en esas que llamamos buenas. Ojalá en algún momento de tu increíble vida te pares a pensar en las consecuencias. En lo que se ha convertido mi existencia. En todo eso que tantas veces habíamos hablado como si nunca fuese a suceder y ahora ya ha pasado. Despertar sigue siendo el peor momento, quién lo diría. Siempre he tenido verdadero pavor a pensar en que llegara un día en el que no durmieras conmigo. Sin duda me he dado cuenta de que no es el momento clave.

Abres los ojos, te orientas mirando a la ventana y al techo y, al siguiente segundo, te viene a la cabeza la mierda de vida que tienes y lo triste que es mirar a tu derecha y no ver nada. No ver a nadie. No ver esa cara preciosa de recién levantada sonriéndome y pronunciando un 'te amo' casi ininteligible. Pero yo lo entendía, que era lo importante, y tú entendías cada una de mis caras y de mis reacciones, tu sabías cuando sí y cuando no, cuando estaba bien y cuando me hacía falta un abracillo de esos apretaos. Sabías que no habría un día en el que no te amara con cada parte de mi ser, y sigues sabiéndolo, aunque me empeñe en esconderlo y en hacer como que la vida pasa.

Nada pasa desde entonces. Sólo el tiempo, y en mi contra.

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