miércoles, 30 de marzo de 2016

weapons

Tengo rabia. Estoy indignada. Hoy toca esto. Fruncir el ceño y querer gritar como si así pudiera librarme de esta presión. Liberar el dolor. He abierto todas las ventanas, incluso he construido puertas. He provocado vendavales y casi huracanes, pero nada ha salido acompañando al soplo de aire. Todo se queda en una mente agotada, un corazón agrietado esperando regenerarse y en un cuerpo débil pero increíblemente nervioso. ¿Por qué si? ¿Por qué no? ¿Y si sí? ¿Y si no? ¿Y si quizás?... Me han activado el modo repetición. Las mismas preguntas una y otra vez sin descanso y consiguiendo sólo una respuesta: silencio. Nada por allí, nada por aquí, nadie que diga que no y sobretodo nadie que diga que sí. Sólo indiferencia.

Me siento rara, las tardes se pasan tan lentas y aburridas que parece que al día le han duplicado las horas. Ya nada es digno de ser marcado en el calendario. Nada pasa, nada importa. No queda nada en mis manos, ni tampoco en mi habitación. Nada muestra que compartí la vida con una persona que me hizo perder el sentido y me dio lo mejor de sí en todo momento. Y eso es lo peor. “Que gran paso”, dicen. Qué cobarde darlo cuándo sabes que lo único que consigues es doblar eso que tanto luchas por disuadir. Me pregunto si algún día dejarás de ocupar todo mi tiempo. Y eso que ya no estás en mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario