jueves, 25 de febrero de 2016
shadows
Miedo, miedo de que aquello que un día fue blanco ahora sea negro. O peor, que sea un gris triste y mustio imposible de distinguir en esta nuestra gama cromática infinita. Miedo de no saber donde está el límite, de qué es mucho o qué es poco, por no hablar de qué es apropiado y que no. Miedo de dar de más, de quedarme corta, de querer entender las cosas y no enterarme de la misa, la mitad. Miedo del miedo, sobretodo del tuyo. Miedo de pensar que mis palabras, las mismas que usé hace un mes ahora estén pasadas de moda. Miedo de gritar un sentimiento demasiado puro y que tú prefieras decirlo en voz baja, porque su intensidad podría compararse con lo débil de un susurro. O con silencio. Miedo de no ser suficiente, de serlo más de la cuenta. Miedo de preguntar, de escuchar una respuesta (in)esperada. Miedo de que los días pasen como si fueran los segundos que le quedan a una persona antes de morir, tan amargos. Miedo de la soledad, de no encontrar sentido a nada en este mundo de locos que no para. Miedo de no saber aprovechar las pocas horas de vida que me regalas, de mirar demasiado el reloj y los días de un calendario que nunca fue tan infinito. Miedo... ¿por qué este miedo?.
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