miércoles, 12 de octubre de 2016

formas de saber que tu ausencia duele todavía

Definitivamente no había un mejor día. Amanece a las dos de la tarde pero parecen las ocho de la mañana. Fuera llueve y el aire se encarga de establecer la banda sonora. El frío llega mientras las personas se despiden. Despedidas, miles de ellas, de todas las formas y todos los colores. Historias que acaban con un cuídate o con un échale cojones, esto te toca pasarlo sola.

Y lo que nadie sabe es que así estoy desde marzo, despidiéndome; sola. Y es que nunca fue un buen mes. Pasan miles de personas por nuestra vida, unas se quedan a vivir bajo sonrisas y otras bajo lágrimas. Pero acabas echándolas. Tienes que hacerlo. Llegas al tope y te das cuenta de que nadie se merece que no le des todo lo que tienes para ofrecer.

Entregaos, en cuerpo y alma. Pero hacedlo cuando estéis seguros de algo, no viváis deprisa, que la vida se encarga de frenarte y no con suavidad precisamente. No prometáis el cielo y la tierra cuando no sabéis ni en qué punto os encontráis vosotros. Y no creáis que podéis controlarlo todo, porque llegará un día que te estallará en la cara, y ahí, no quedará nadie.

"Nunca había sentido tanto una despedida como en esta ocasión. No sabemos lo que deparará la vida ni a dónde llegaremos, pero sólo te pido como ultimísimo favor que pienses eso de ponerle el broche final (...), de escucharme y escucharnos, de escuchar 'Hometown Glory' y 'To build a home' y darnos cuenta de que lo nuestro ha sido lo más bonito y verdadero que nadie podrá vivir nunca. Y si no, cuídate mucho (...), confía en ti y en que todo lo que quieras vas a tener, porque personas como tú... ya no."

La suerte, definitivamente, nunca se olvida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario