martes, 29 de noviembre de 2016

Marina

"Aquella noche Mijail me contó que él creía que la vida nos concede a cada uno de nosotros unos escasos momentos de pura felicidad. A veces son sólo días o semanas. A veces, años. Todo depende de nuestra fortuna. El recuerdo de esos momentos nos acompaña para siempre y se transforma en un país de la memoria al que tratamos de regresar durante el resto de nuestra vida sin conseguirlo"

Carlos Ruiz Zafón

sábado, 26 de noviembre de 2016

Vino tinto

El destino tiene dos formas de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos. Ten cuidado, desear tanto que yo no forme parte de tus días se te puede volver en contra. Pueden pasar dos cosas, y no sé cual sería peor. Quizás no consigas olvidarte, y cuando por fin desistas de permanecer en esta absurda huida hacia adelante, yo ya no esté. Pero de verdad. Puede que no me apetezca besarte o que la espera haya durado tanto, que por el camino me haya dado cuenta de que no valía la pena. O que ya había esperado suficiente, o que ya había pagado con creces mis errores. ¿Quién sabe? Puede incluso que otra persona haya ocupado tu lugar. Nunca igual que tú, eso está claro, pero quizás esa diferencia implique mejoría en vez de empeoramiento. Puede que me haya acostumbrado a que la vida sin ti sigue, a que fuiste mucho, pero ya sólo te acompañan verbos en pasado.Lo otro que puede pasar es que lo consigas, que se te cumpla ese deseo por el que con tantas ganas estás luchando, y ahí, ahí te des cuenta de que sólo te ha quedado vacío, de que te has empeñado tanto en escuchar a tu cabeza y a no dejarte llevar por lo que sentías, que sientas una angustia que ya no desaparece.

Ten cuidado con lo que deseas, en serio, porque puedes conseguirlo y cantar victoria por ello, pero a veces, en ese mismo momento, te das cuenta de que, realmente, no era lo que querías. 

Que te vaya bien y que te cuiden

Me siento como una imbécil, una imbécil agotada de tanta falta de tanto. Abandono esta guerra en la que he intentado sobrevivirnos a toda costa, resucitarnos cada vez que nos faltaba un poco el aliento. Ya me lo avisaron, que ninguna guerra tiene nada que ver con el amor y que esta no iba a ser menos. Voy a renunciar a cualquier cosa que tenga que ver contigo, porque aunque quiera quedarme, creo que ya no debo (...) He dejado que el corazón hablara antes que mi cabeza, pero tu cabeza no dejaba escuchar a tu corazón, y mira que tenía tantas cosas bonitas que decirte. Suena a despedida por que lo es, esta vez sí. Ya se que he dicho adiós en otras ocasiones y siempre he acabado volviendo, pero esta vez es diferente (...)

Quiero que te vaya bien, que te encuentres y que algún día te des cuenta de que perdiste a la persona que mas dispuesta estuvo a hacer feliz, a cambio de que simplemente le hicieses reír. He sido una imbécil, lo entiendo, eres demasiada calma para un desastre como yo. Que te vaya bien y que te cuiden, si es que pueden...

viernes, 25 de noviembre de 2016

Querido diario...

Bienvenidos a uno de los días más tristes de mi vida. Siempre me he sentido pequeña, pero hoy, irónicamente, lo soy el doble. Seré muy exagerada, seguro, pero los pequeños detalles son los que me mueven y si no los encuentro por ningún sitio, verás... me hundo. Un día que debería ser súper alegre y especial se ha convertido en uno lleno de nervios y preocupaciones, pero sobretodo, lleno de recuerdos. Nostalgia. Después de seis años no encuentro sus palabras bonitas, no hay rastro de que se acuerde de mi, ni siquiera hay rastro de que en algún momento haya formado parte de mi vida. Soy muy inconformista, lo sé, pero hoy, hoy me conformaba con cualquier cosa...

Irremediablemente me vienen a la cabeza recuerdos de aquellas noches de principios de diciembre de dos mil diez en los que la pantalla del ordenador era mi mayor refugio. Porque detrás de ella estabas tú. Aquellas noches infinitas con JF en el salón, fumando uno detrás de otro, acostándonos a las cinco de la mañana, solos. Y te llamaba para darte las buenas noches, ¿te acuerdas?. Un cigarro a medias. A medias es como me he quedado yo. Pero permíteme que desista. Sí. Ya sí. Porque una cosa era querer olvidar... y otra olvidarte de quién soy.

Gracias por nada.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Renegades

Mírame, estoy hecha polvo y las ojeras y la sonrisa desganada me delata. Deja de fingir que no tienes ganas de besarme y de desnudarme como en su día hiciste. Ponte aquí, cerca de mi boca y dime que no quieres rozar mis labios y saborear aquellos días de verano en los que nunca se hacía de noche. Nunca había ni prisa ni broncas, ni lágrimas, ni dolor, ni el tiempo pasaba rápido, ni escuchabas a la gente, y solo estábamos tu cigarro, mi risa, tus caricias y tu voz diciéndome mil veces que me amas.

martes, 22 de noviembre de 2016

im stronger than you know

Tengo muy pocas ganas de que nadie se ría de mi. Y menos tú. No tienes ni idea de nada y te crees que por ser sincera no hay más verdad que la tuya. Y te equivocas. Yo también se ir con la verdad por delante y no por eso anulo todo lo demás. Qué fácil es hablar sin tener ni idea, sacar conclusiones prejuzgando a una persona a la que no has visto ni tres veces en tu vida. Se que ni compartes mis formas ni me entiendes, pero sinceramente, no lo pretendo. Encasillar a las personas por un error, o dos, o mil, es una gran equivocación. Que yo me habré equivocado como la que más, pero la primera que está cayendo en el mayor error eres tú al pensar que sabes cómo soy o qué siento. Repito: no tienes ni idea. Ni la tendrás. Piensa lo que quieras. Son las últimas palabras que dedico a una persona que no tendría que haber entrado en mi vida en ningún momento. Tonta, una vez más, por seguir creyendo que los humanos tenemos esa capacidad de empatía y comprensión. A veces no se puede, y contigo menos, que has tocado algo que me pertenece.

domingo, 20 de noviembre de 2016

let me give up

Te necesito. Sí, más que nunca. Te necesito en las buenas pero mucho más en las malas. Que no tenga que dar explicaciones de nada porque tú ya lo sabes todo. Y que seas capaz de interpretar mi cara cuando necesito un abrazo, una sonrisa o un simple 'ya está, nani'. Necesito que sea fácil, que tú me lo pongas así. Que las cosas dejen de liarse y que si lo hacen, estés tú para ayudarme a desatar los nudos. Necesito a mi noventa por ciento, para recordarme que todo tiene otro punto de vista, para hacer soleado el día en el que no pare de llover, y para irme a dormir sabiendo que alguien más se preocupa porque todo esté patas arriba.

Te echo de menos, más que nunca. Y tú sin saberlo.

martes, 15 de noviembre de 2016

Del amor y otras soledades

No dejéis nunca que una decisión precipitada emborrone los recuerdos tan increíbles que tienes de eso en lo que te equivocaste. Pero no me malinterpretéis, te equivocas tú mismo, la equivocación es tuya, la otra persona no es un error en ninguno de los sentidos. Al contrario. La otra persona es lo más acertado con lo que te has topado en mucho tiempo, el problema lo tienes tú, que decides cambiar un día apacible por una tormenta en mitad del océano. El problema es que nunca estamos satisfechos ni saciados con nada. Si no la tenías, porque no la tenías, si la tienes, porque la tienes. Mala suerte la tuya, que te mereces el cielo entero, y has acabado dando con alguien que tiene tanto de confusión y tan poco de mentirosa. 

No os creáis, ella sigue siendo la primera en el famoso marcador de sonrisas. No le hace falta decir ni hacer nada para provocar esa bonita curva en mi cara. Esa que tanto necesito y que tan pocas ganas tiene de quedarse a vivir durante una larga temporada. El suficiente para poder decir que la vida es bonita. 

Yo sé que la es. Pero más lo es teniéndola cerca. Y qué relativo es eso de la cercanía. Quinientos kilómetros se dice pronto, pero se convierte en nada cuando de verdad sientes que esa persona está a tu lado. Yo ya no tengo esa inmensa suerte. Hace mucho que empezó a ser inmerecida y ahora no tengo excusas para pedir a nadie que permanezca próxima a mi caos. 

Pero has de saber algo. Tienes una capacidad para provocar cosquilleos en la barriga que ya quisiera nadie. Hasta lo feo lo haces bonito, no hay nada gris a tu alrededor, sólo felicidad. Y ojalá hubiera sido justo la que yo necesitaba. Nunca diré nunca, pero si me atreveré a decir algo: ojalá.

Ojalá tú y tus besos sin remordimientos. Ojalá tú y tus canciones sin tristeza. Ojalá tu vida y la mía. Ojalá tú y yo.

domingo, 13 de noviembre de 2016

So far


No vas a conseguir que me olvide de cómo me miras.

'me estás echando de tu vida, y al final lo vas a conseguir'

El mundo al revés. Se supone que acostumbrarme a no verte, a no hablar contigo y a no echarte de menos es lo que debo conseguir a toda costa. Parece mentira, pero cuanto menos intentas algo más pareces lograrlo. Tengo miedo. De no necesitarte, de que amanezca un día y mi cabeza decida que tú no vas a ser el primer pensamiento. Tengo miedo de cansarme de no rozar tus labios de postre, de no tocarte el culo con alguna excusa.

Nada me asusta tanto como dejar pasar el tiempo. Yo no soy de esas. El tiempo siempre juega en nuestra contra, hay que tenerlo en cuenta, nada ni nadie espera por ti. Pero qué va a decir una persona que funciona por impulsos, que tiene tan poca paciencia que no es capaz de mirar a largo plazo. Porque ni pronto, ni tarde, yo te quiero ya y te quiero para mí.

Como siempre.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ordinary lies

Mira, hoy me he despertado y he decidido no tener miedo. Me he puesto un jersey beige con el que me encuentro guapísima, y lo he acompañado con mis botas marrones que a tantos sitios fueron al lado de las tuyas. Pero hoy no hay miedo. Y si no hay miedo no hay pena. Ahora soy yo, conmigo, otra vez. Estoy reorganizando mis recuerdos, y he de decirte que el cajón de los tristes se ha quedado vacío. Fueron felices, incluso los malos, así que he decidido reagruparlos bajo el nombre de "pasado". Simplemente. Eso es la colección de recuerdos que tengo contigo. Y eso eres tú también. Pasado.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

despídete de lo triste

Ilusa por pensar que me querrías a mí para siempre. Ilusa por confiar en que mi boca sería la única para ti. Y qué puedo esperar, si he cambiado el sabor del hogar por el de tres noches de hotel con hora de salida. Ilusa por pensar que tus ojos no se cansarían de mirarme, cuando yo me he dedicado a inventarme miradas para otras pupilas. Ilusa, muchísimo, por llegar a pensar que quizás no eras tú, que la vida tenía algo más guardado para mí. Y darme cuenta -tarde- de que lo mejor me lo estaba ofreciendo en bandeja y yo paseando por ilusiones que nunca llegaban a buen puerto. Demasiados barcos que han acabado hundiéndose, y yo confiando en que no me dejes a la deriva.

martes, 8 de noviembre de 2016

Fácil

Ojalá te des cuenta. Es muy fácil prescindir de mí, por supuesto, pero también es sencillo echar de menos mis abrazos y la sonrisa que anuncia un beso. Es muy cómodo tener una cama enorme para ti sola, pero no es comparable a darse la vuelta y notar mi respiración sosegada en tu cuello. Es fácil y rápido irse a dormir sin despedirse de nadie, pero te aseguro que no pasará una noche en la que no te acuerdes de que no te he dado las buenas noches. Es absolutamente genial pasar tiempo con amigos, pero en algunos momentos vas a sentir la necesidad de que de mi boca salga un mi amor

Es fácil estar sin mí, sí, mucho. Hemos tenido el suficiente tiempo para darnos cuenta de que podemos vivir la una sin la otra. Los días pasan y algunos incluso se parecen mucho al concepto idealizado que tenemos de felicidad. Pero no nos engañemos, igual de fácil es estar juntas, dejarnos ser, dejarnos sentir y cerrar los ojos muy fuerte para que nada ni nadie irrumpa en nuestro cielo particular. Y es que a veces se te olvida que juntas sólo somos una…

viernes, 4 de noviembre de 2016

flares

Porque en realidad yo soy así, complicada y sencilla a la vez, unos días me despierto siendo una niña y otros soy una mujer, un día quiero comerme el mundo y otros simplemente dejo que el mundo me devore...

jueves, 3 de noviembre de 2016

mío a mi misma

Lo has hecho. Ya no hay vuelta atrás. Has lanzado la pelota a su tejado, te has vuelto a ofrecer en bandeja hacia dos posibles opciones que, o te matan, o te regalan el aliento que llevabas tanto tiempo necesitando. No te arrepientas ahora que has sido capaz, aunque el miedo abrase, aunque las dudas castiguen. Disfruta de la sensación de no saber qué va a venir, de no ser tú quien tenga que decidir querer o dañar. Y si te dañan, aguántate, que ya lo has hecho tú bastante. Si el karma tiene que llegar, no te preocupes que lo hará por la puerta grande.

Pero quédate con que el corazón ha vuelto a latirte rápido y has dormido respirando un aire que no es tuyo, pero que te pertenece. Un aire que es uno cada vez que estáis cerca. Ya está bien, ¡abre los ojos! Que te has dedicado a deambular de aquí para allá intentando parar algo que ya es imparable, cerrándole la puerta a los ‘te amo’ más sinceros que vas a decir en tu vida.


Llamadlo destino, a lo mejor no existe y os empeñáis en confiar en él para poder vivir como queréis. Y ya te has dado cuenta de que el destino no te iba a llevar a ella con esa facilidad. Siéntete indefensa, lo estás. Siéntete insegura, lo eres. Pero siéntete bien, por el simple hecho de que la vida ha vuelto a regalarte veinticuatro horas en sus labios.