Como un imán de la mala suerte. La atraigo, me busca, no lo sé. Pero me encuentra. Ya sea después de cuatro años y medio o menos de un mes. Al final llega y se instala a sus anchas. Te cambia el repertorio musical y te incrementa el número de cigarros diarios. Te recuerda que todo lo que empieza, acaba. Antes o después es así. Y te enseña que tener expectativas, esperanza o ilusión sólo sirve para pegarte una patada y lanzarte al vacío más absoluto. Te deja con un millón de preguntas que no sabes ni si quieres hacer, pero que no te abandonan durante un buen rato. Preguntas de las que temes respuestas, o de las que se dejan sin contestar. Y es que muchas veces no somos capaces de asimilar un silencio. Silencio. Como el color blanco. No te sugiere absolutamente nada. Pero ahí está, no deja nunca de estarlo. Y supones, intentas comprender. Pero es en vano. Te falta lo más importante.
La mala suerte te enseña muchas cosas. Como que las casualidades no existen. Ni son bonitas. Eso desde luego. Y que el destino es para perdedores. Y que la vida te da y te quita a su antojo. Y nada, tienes que aguantarte una vez más. Si total... ¿ya qué importancia tiene otra noche?.
sábado, 23 de abril de 2016
Agua.
Te memorice en segundos. Aún así te releí mil veces más, por si había dejado algo por leer. Una palabra, una coma, un punto, una
abreviatura...
miércoles, 20 de abril de 2016
stop
Y de repente te das cuenta de que lo único que necesitabas era que lloviera. Salir a la calle en manga corta a congelarte y a sentir cómo las pequeñas gotas van calando en una piel muda. Una piel que no comprende por qué dejaron de acariciarla aquella noche. Una piel que necesita unos dedos que la recorran lentamente una y otra vez, como si de una pantalla táctil se tratara. Y te preguntas en qué momento de tu vida voló todo por los aires. ¡Pum! Cenizas. Te quedas reducido a un molesto polvo gris que, por más ganas que tiene de dejar de ser monocromo, no lo consigue. No tiene fuerzas. Cuando empieza a recobrar un ápice de color vuelve para recordarte que tu vida estaba escrita, y tus pasos estaban destinados a ir al compás de los suyos. No. Ya no. Ni una vez más. Ni un recuerdo por casualidad. Sólo fuego que acabe de quemarme.
martes, 19 de abril de 2016
my best mistake
Al final del día lo único que comprendes es que eres humano. Somos humanos. Y como tal nos aferramos a aquello que nos mantiene vivos, que nos hace despertar con una sonrisa e irnos a la cama sin ganas de cerrar los ojos. Y aun que sepas con toda certeza que es un error, es el error más dulce que vas a cometer nunca, un error que tiene muy poco de equivocación, y justamente por eso. Hay cosas destinadas a pudrirse, a desgastarse, a cansarse o simplemente a dejar de ser, pero siempre recordarás aquella conversación, aquella noche eterna o esos quince segundos de canción. Personas que entran en tu vida y salen con la misma facilidad, pero que dejan una huella especial. Y siempre les recordarás por algo, siempre habrá una palabra buena para definir una aventura de este tipo. Y tú... tú has sido mi salvavidas.
lunes, 18 de abril de 2016
Aprendí que la memoria no borra, esconde. Aprendí que el tiempo no cierra, pero ayuda a sanar. Aprendí a no ser vulnerable cuando dejaste de llamar. Aprendí a escuchar cuando oí tu silencio. Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio y aprendí a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena. Aprendí a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que no termina, que cambia de forma. Aprendí que se puede amar eternamente y aprendí que si compito contra el tiempo, siempre pierdo. Aprendí que nada es tan malo y que me gusta caminar en una carrera. Aprendí que hay que rodear y llegar al otro lado para darse cuenta de que siempre es lo mismo. Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Aprendí que nunca conocemos a una persona de verdad. Aprendí que el nunca más, nunca se cumple y que el para siempre, siempre termina. Aprendí que el que quiere puede y lo consigue. Aprendí que a veces el que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana.
jueves, 14 de abril de 2016
Miedo. Siempre es el miedo. De hacer algo, de no hacerlo. De quedarte con las ganas. De dejarlo escapar porque sea complicado. Miedo de no dejarse ser a uno mismo, de limitarse, ponerse barreras, doblar la distancia. Miedo de sentir mucho en tan poco. De no saber cómo ordenar los pensamientos en una mente que no deja de divagar por quizás y por más miedos. Y resulta que si vives con miedo, la vida no es vida, el miedo te mata y tu no te enteras.
miércoles, 13 de abril de 2016
Existen millones de besos. No hay dos iguales. Pueden ser
especiales o pueden no serlo. Besos. Largos o demasiados cortos, sencillos y
complejos, prohibidos y peligrosos. Besos repentinos o pensados, primeros o
últimos. Besos inesperados, que te cogen por sorpresa y que no quieres soltar
nunca. Besos sinceros y mentirosos, cariñosos o nerviosos. Besos que encienden
aquello que tienes muy escondido en una parte que ni si quiera pensabas que se
podía sentir tanta intensidad y otros que lo apagan para siempre y jamás se
volverá a encender. Besos para saludar o besos para despedirte. Besos que
inician historias y otros que las terminan para siempre. Besos que se dan con
el corazón y otros que se dan con la cabeza. Besos que no quieres dar, besos
que quieres que te den, besos que llevas esperando toda tu vida. Besos con
abrazos, besos con sonrisas, besos con lágrimas, besos con " te
quieros", besos con " te odio", besos con " te
espero". Besos entre amigos, entre novios, entre familia. Besos en la mejilla,
en la frente o en los labios. Besos con promesas ocultas, besos con mentiras.
Besos que compiten, besos que quieren más, besos con cariño, otros con
necesidad. Besos que acarician el momento, otros que lo quieren robar. Besos
que hacen pasar el tiempo, besos que hacen que no pase nunca. Besos que se
quedan en la memoria, otros que se olvidan sin más. Besos que afirman y otros
que niegan. Besos en la luz de la luna, otros a la luz del sol, otros bajo las
estrellas, otros en un portal. Besos que llegan tarde, otros que llegan muy pronto.
Besos. Que son leídos, vistos, contados o soñados. Besos irrepetibles, otros
mejorables, otros con los que no pides más. Besos felices, besos tranquilos,
besos rápidos. Besos que sepan a ella.
domingo, 10 de abril de 2016
Cuando de pronto aparece algo en tu vida que te hace replantearte todo. La mayor locura que puedas cometer. Pero los días de repente pasan rápido y las noches saben a conversaciones inacabables. Todo acaba y todo empieza de la misma forma. Y no te disgusta, al contrario. Encuentras una razón por la que dedicar unas cuantas sonrisas cuando cae la noche. Y aunque sea imposible y, repito, una locura, consigue hacerte olvidar que todo lo que construiste un día se desmoronó como si de un soplido a un castillo de naipes se tratara. Eres momento, sabes a vida.
La suerte nunca se olvida
"Y así son todos los días, idénticos. Dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece.Vuelvo a casa tarde mintiéndome y prometiéndo que mañana voy a empezar a ponerme en serio, que me hago viejo. A quien voy a engañar, seguiré sentado esperando un golpe de suerte, tarde o temprano me tiene que tocar a mi"
jueves, 7 de abril de 2016
knocking on heaven's door
Ya me siento lo suficientemente fuerte. No queda más remedio que hacer frente a las mayores decepciones que la vida tenía guardadas para mí después de casi cinco años de felicidad prácticamente plena. Y es que cómo se nos ocurre pedir tanto, cómo se nos pasa por la cabeza la remota posibilidad de que quién dice que va a estar siempre para ti, cumpla su promesa. Creemos conocer a las personas, la convivencia nos cuenta los detalles más insignificantes para hacernos pensar que no hay nada oculto en aquellos que parecen regalarnos todos los minutos de sus días. Como inocentes nos ilusionamos hasta límites insospechados, cuando, en realidad, nunca nadie te muestra al completo su alma. Puedes conocer cada rincón de su cuerpo, puedes saber que el lunar de su cuello está justamente a ocho besos desde su pecho, puedes saber que es esa persona sólo rozando uno de sus dedos, incluso puedes sentir su presencia desde la otra punta de la calle porque la brisa te regala su inconfundible olor. Pero nunca conoceremos lo que esconde su mirada. Los ojos son el espejo del alma, repiten en mil ocasiones. Los ojos esconden las verdades más valiosas de nuestra vida, y tienen la increíble capacidad de engañarnos al transmitirnos ese brillo que nos traslada a otro universo. Pero tú a mi ya no me engañas. Ni tus ojos lo harán más. Definitivamente mi mente había decidido idealizarte, o eso me gustaría pensar. Quizás la chica que me gustaba era sólo así mientras me tuvo a su lado. Me gustaba más la versión de ti conmigo. Ahora sólo conservas unos pequeños rasgos que me cuentan en voz muy bajita que sigues siendo tú, aunque yo ya no pueda reconocerte nunca más. ¿Y qué importa ya?, os preguntaréis. Nada, ya no importa nada. Mi vida ha tomado un camino totalmente diferente, pese a pensar en una eternidad a tu lado. No va a existir más ese 'a tu lado', por fin me he dado cuenta.
miércoles, 6 de abril de 2016
my universe will never be the same
'Y su sonrisa... maldita sea. ¿Alguna vez han visto un atardecer en la playa? Pues la misma calma, la misma magia, pero en su boca'
lunes, 4 de abril de 2016
save me from my mind
"Dedicas tantos insomnios a quien no va a venir, que cuando llegue alguien que los merezca, te vas a quedar dormido"
sábado, 2 de abril de 2016
que no te has ido y que te tengo cerca
Hoy hace un mes. Justo un mes que el telón del teatro se cerró. Fin de la función. Un mes en el que la cinta de 'no pasar' se impuso para rehabilitar una vida completamente desecha. Treinta días que me han recordado minuto a minuto que puedes tenerlo todo y pasar a no tener nada en lo que dura un pestañeo. No he abierto los ojos realmente desde entonces. Vivo en un constante stand by que me mantiene a medias. Medio viva y medio muerta, medio bien y medio mal. Con lágrimas un día y sólo tristeza otros. Con muchas preguntas, muchos recuerdos y muchos momentos. Ahora ya se qué es estar sin ti. He descubierto como se siente mi cuerpo después de verte tres días de treinta, no hablar contigo en semanas y no besarte en más de un mes. También me ha dado tiempo a entender que realmente nunca hay nadie. Con un 'en las buenas y en la malas' se nos llena la boca a todos esos que nos consideramos amigos de alguien, aunque ni siquiera lleguemos a estar en esas que llamamos buenas. Ojalá en algún momento de tu increíble vida te pares a pensar en las consecuencias. En lo que se ha convertido mi existencia. En todo eso que tantas veces habíamos hablado como si nunca fuese a suceder y ahora ya ha pasado. Despertar sigue siendo el peor momento, quién lo diría. Siempre he tenido verdadero pavor a pensar en que llegara un día en el que no durmieras conmigo. Sin duda me he dado cuenta de que no es el momento clave.
Abres los ojos, te orientas mirando a la ventana y al techo y, al siguiente segundo, te viene a la cabeza la mierda de vida que tienes y lo triste que es mirar a tu derecha y no ver nada. No ver a nadie. No ver esa cara preciosa de recién levantada sonriéndome y pronunciando un 'te amo' casi ininteligible. Pero yo lo entendía, que era lo importante, y tú entendías cada una de mis caras y de mis reacciones, tu sabías cuando sí y cuando no, cuando estaba bien y cuando me hacía falta un abracillo de esos apretaos. Sabías que no habría un día en el que no te amara con cada parte de mi ser, y sigues sabiéndolo, aunque me empeñe en esconderlo y en hacer como que la vida pasa.
Nada pasa desde entonces. Sólo el tiempo, y en mi contra.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)