miércoles, 30 de marzo de 2016

weapons

Tengo rabia. Estoy indignada. Hoy toca esto. Fruncir el ceño y querer gritar como si así pudiera librarme de esta presión. Liberar el dolor. He abierto todas las ventanas, incluso he construido puertas. He provocado vendavales y casi huracanes, pero nada ha salido acompañando al soplo de aire. Todo se queda en una mente agotada, un corazón agrietado esperando regenerarse y en un cuerpo débil pero increíblemente nervioso. ¿Por qué si? ¿Por qué no? ¿Y si sí? ¿Y si no? ¿Y si quizás?... Me han activado el modo repetición. Las mismas preguntas una y otra vez sin descanso y consiguiendo sólo una respuesta: silencio. Nada por allí, nada por aquí, nadie que diga que no y sobretodo nadie que diga que sí. Sólo indiferencia.

Me siento rara, las tardes se pasan tan lentas y aburridas que parece que al día le han duplicado las horas. Ya nada es digno de ser marcado en el calendario. Nada pasa, nada importa. No queda nada en mis manos, ni tampoco en mi habitación. Nada muestra que compartí la vida con una persona que me hizo perder el sentido y me dio lo mejor de sí en todo momento. Y eso es lo peor. “Que gran paso”, dicen. Qué cobarde darlo cuándo sabes que lo único que consigues es doblar eso que tanto luchas por disuadir. Me pregunto si algún día dejarás de ocupar todo mi tiempo. Y eso que ya no estás en mi vida.

domingo, 27 de marzo de 2016

Oxígeno para respirar


No habrá abrazos, no habrá tu abrazo
Hoy no lo habrá
El dolor por momento se hace casi insoportable
Pero lo que no te mata te hace implacable
Cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso

El amor nos da la vida,
Y su ausencia nos mata un poco cada día



sábado, 26 de marzo de 2016

agony

Angustia. Esa es la palabra y la sensación que me acompaña desde hace ya bastantes días. Y preguntas, muchas. Débil, más que nadie, pero increíblemente fuerte para escuchar monosílabos acompañados de unos ojos mirando al suelo. Felices, pero doloridos. Tranquilos, pero angustiados. Unos ojos que, finalmente, han descansado al permitir que la boca pronuncie dos noes y un sí con la voz quebrada y sosegada . Pero por fin nos hemos quitado ese peso de encima. Tú vas a poder dormir por las noches y yo voy a seguir sin hacerlo, pero al menos no divagaré por ningún 'quizás' que mi corazón se niega a desechar. A veces crees que has dado muchísimo de ti para tratar de vivir la vida con otra persona, hasta que te das cuenta de que no era suficiente, y lo peor, no era necesario...
Cambiemos el nunca digas nunca por el nunca digas siempre. Incluso lo que te mantiene con vida acaba terminando y te ves obligado a resucitar en un mundo que no tenía nada que ver con aquel sueño idílico de praderas verdes y besos en el cuello.

jueves, 24 de marzo de 2016

Ilusa de mi. Que horrible sensación la de creer que has llegado al tope de dolor y de tristeza que puedes sentir, cuando ni si quiera todavía habías estallado en mil pedazos... Siempre habrá más, y peor, seguro, pero sensaciones como esta, os aseguro que una sola vez en la vida.

martes, 22 de marzo de 2016

not anymore

Y ahora intento llenar el vacío con canciones, con momentos, con personas. Ya no eres el cien por ciento. Mi cama ya no huele a ti, ni mi ropa, ni yo misma. Ya no extiendo la mano al acostarme para sentir las últimas cenizas de aquel fuego inapagable. Ya no quema, he decido soplar y que vuelen por toda la habitación, como tus recuerdos, que se empeñan en devolverme un trozo de lo que eras, aunque ya no lo quiera. Mis pasos empiezan a ser firmes, mi existencia empieza a recuperarse, aunque yo no sea consciente. Estoy aprendiendo a completar espacios con una versión de la vida que me gusta mucho menos que tú, pero que me está devolviendo el oxígeno que creí perder para siempre. Estoy cambiando el agua salada por los suspiros, por la resignación de algo que tenía sus horas contadas y tuvo que terminar. El hielo cada vez me quema menos, las palabras cada vez me saben menos amargas. Dicen que nadie es imprescindible en la vida, y creo que lo estoy comprobando con terribles consecuencias. Nunca volveré a decir a nadie te necesito

sábado, 19 de marzo de 2016

need the sun to break

Volverás a ser la persona que conocí un día, la de las sonrisas infinitas y los abrazos interminables. La de las miradas perdidas y las preguntas inoportunas. Volverás a sacarme una sonrisa, a robármela y metértela en el bolsillo para llegar a casa y presumir de habérmela quitado. Volverás a mirarme a los ojos y a hacerme llorar con dos de tus palabras. Volverás a quererme como el primer día. Yo lo sigo haciendo.

martes, 15 de marzo de 2016

bésame, no dudes ni un segundo de mi alma

Y, como todas las noches, volverá a lavarse los dientes en la ducha para evitar ver su cara en el espejo. Una desconocida, una sombra de lo que fue. Ya son 12 días los que se va a dormir maldiciendo su suerte, temiendo por su vida. 12 días en los que se acuesta con un olor imposible de quitar, el de 300 cigarrillos y miles de recuerdos. Los recuerdos tienen aroma, pero en ella ya no tenía cabida el de su musa. Ese olor embriagador que quedaba impregnado tras un abrazo ya no estaba, no estaría nunca más. Y cree volverse loca de un momento a otro, buscando vida por las esquinas donde hubo tantos besos, buscándole descanso a unos ojos tan marchitos como una rosa guardada en un libro durante veinte años. Y no encuentra paz, ni calma. No se encuentra. No queda nada de ella.

lunes, 14 de marzo de 2016

...

Y cualquier excusa me parece buena para llamarte, incluso para presentarme en la puerta de tu casa... 
Coger mi bici y pedalear todo lo rápido que pueda y llamar a tu puerta. Pero no lo hago, claro, sabes de sobra que no se ir en bicicleta...

Some kind of magic

Hoy he decidido que no estoy dispuesta a que me quieran a medias. Ni tampoco estar esperando un milagro que con casi toda la certeza no se va a producir. He decidido que me merezco más, y que me quiero más a mi antes que a cualquier otra persona. He decidido no volver a enamorarme, porque se que es imposible que alguien consiga lo que tú. También he llegado a la conclusión de que las lágrimas sólo llevan a la consecución de un dolor de cabeza insoportable, y que mirar fotos y leer cartas no es curarse ni avanzar, si no estancarse en recuerdos que ya no se repetirán ningún tres de octubre.
No volveré a hablar ni a hacer llamadas desesperadas por mucho que me inunde cuando decido abrir los ojos cada mañana. Nunca más voy a dar tanto y voy a empezar a ser fuerte. Quién sabe si un día la verdadera tú llegue de nuevo a instalarse en tu cuerpo y abrazarte el alma, y vuelvas a recordar que no hay día más bonito que el que amanece con besos, y que no hay noche más perfecta que la que acaba con un 'te amo' después de amarnos bajo las sábanas. Que no hay nada mejor que te cuiden cuando estés enferma, o que te den la enhorabuena cuando consigues algo por lo que llevabas luchando años. Que vuelva la verdadera persona a la que la magia envolvía y se le llenaba la boca de palabras de amor y de promesas de eternidad.
Porque una fiesta dura una noche, pero yo te iba a durar toda la vida.

martes, 8 de marzo de 2016

1

cómo cuando subías por las escaleras delante mía y yo te daba pellizcos en el culo y en las piernas, y te girabas, y me regañabas, pero te reías y subías a toda prisa, esperando que volviera a hacerlo...

lunes, 7 de marzo de 2016

Faded

No había encontrado el momento hasta ahora. Llamadme débil, lo soy, hoy más que nunca. Pero cada letra que empleo en describir sentimientos es un pequeño clavo que se clava en esta herida sin posibilidad de ser cosida. Añoro demasiadas cosas como para enumerarlas aquí y a vista de todos. Pero a grandes rasgos puedo decir que me echo de menos a mí misma. Sí, sí, no soy yo quien se ha ido, es cierto, pero soy yo la que me quedo encerrada en una habitación cuyas puertas y ventanas han sido tapiadas con la mayor brutalidad del mundo.

Uno piensa, es irremediable, y se cree fuerte, y se cree capacitado para controlar su vida, pero no os engañéis, acabará sucediendo algo que romperá todo esquema que creamos tener, y así pasará un día y pasará otro, y seguirás sin reconocer a aquella chica que no se encuentra ni delante del cristal; que no es capaz de mirarse, ni quiere, porque si ya es doloroso sentir como caen lágrimas por un rostro sin color, peor es verlo en un espejo que te juzga incesantemente.

Y es que cualquiera podría pensar que escuchar Marry You de Bruno Mars y llorar de pena puede ser antecedente de un fuerte episodio de locura, quién sabe si pasajero. Estaré loca. Te habrás llevado toda la cordura que me mantenía en pie y que me hacía levantarme cada mañana. Pero igual que te has llevado la cordura te has llevado mi vida, o peor, mis ganas de vivir. Ahora deben de sobrarte, ¡qué suerte! Te has hecho con un paquetito de ganas que guardarás para cuando a ti te falten. Quién lo diría, ases en la manga entrando en la boca del lobo. Todo junto. Tan mezclado como mi habitación, presa, al igual que mi cabeza, de tu olor y de tu esencia.

Estamos muy mal acostumbrados. El mundo se pone de acuerdo para darte todo aquello que necesitas, pero de repente, un día, miras alrededor y ves que ni su ropa está tirada por el suelo. Ya no serás tú quien la desnudes a la luz amarillenta de una farola. Ya no serás tú la que le recorras el cuerpo suspirando por cada pelo que se eriza, ni tampoco serás quien le diga ‘Te amo’ después de entregarle tu cuerpo y tu alma <<en un completo>> inolvidable. Pero eso no es lo más triste, no nos engañemos, lo verdaderamente doloroso es no cuidarla cuando está enferma, o hacerla reír cuando está desganada. La risa. Que cosa tan maravillosa. Cómo puede llenar más que las palabras más sentimentales de cualquier poeta, como puede hacer vibrar al corazón de esas formas tan sobrehumanas, como un acto casi-reflejo y natural puede llenar de ilusión el cuerpo más destrozado… Nunca le encontraré sentido, pero si algo he de recordar hasta que mis días se acaben será eso. Su felicidad.

Enamoráos, sin dudarlo, cuanto más mejor. Y disfrutad. Y valorad cada carcajada, y cada beso. Valorad incluso que se enfade. Porque aunque un día no lo tengáis, que es lo que pasará prácticamente con toda seguridad, habrá valido la pena. Y aunque no podáis evitar dejar atrás ese 100% que son incapaces de daros, habréis sido inmensamente felices, y eso, amigos, es la moraleja de cada historia que nos cuentan.
Y tened algo en cuenta: no habrá un solo día en el que un suspiro no se escape por su ausencia, o por la tuya propia.


Gracias, mi M.