viernes, 5 de septiembre de 2014

September

Llevaba bastantes días con gana de escribir, pero con los cambios estos de Blogger no había podido ni meterme. Y ahora que lo he conseguido, ya no sé ni que decir.
El verano está acabando... qué digo, está prácticamente acabado. Es cierto que no empiezo hasta el 23, pero a Septiembre nunca lo he considerado como verano. Es el mes de los comienzos, y por lo tanto, también de los finales. El final del verano 2014, para ser más exactos. Uno más. No tengo una palabra que lo describa fácil y brevemente, sólo podría decir que ha sido rápido, extremadamente veloz. Parece que fue hace nada cuando acabó el último y tedioso año de Instituto. Parece que fue hace nada cuando esperaba como una loca, actualizando y recargando la página de Selectividad una y otra vez. En el momento en el que estuvo todo hecho (¡y conseguido!) me relajé. He tenido momentos de aburrimiento, de esas tardes larguísimas, no tan calurosas como otros años, pero eternas. Pero en general, no ha faltado el qué hacer, estando, justamente con la gente que me apetecía estar.
Volviendo a lo de antes... nunca me ha gustado Septiembre. Como he dicho, es el mes de los comienzos, de los finales, pero sobretodo es el mes de los cambios. Del cruce de caminos, del distanciamiento de relaciones, del fin de rutina veraniega, de noches hasta las tantas y mañanas totalmente inexistentes. Esto se cambia radicalmente por volver a esos madrugones, a no tener tiempo de nada... Por una parte me apetece, ¿por qué decir lo contrario? estoy harta de estar aquí, llega un momento que, un sitio se te queda pequeño, llega un momento en el que ya conoces demasiado todos y cada uno de sus recovecos, de sus entresijos, de su gente... y es aburrido. Deberia de haber volado de aquí hace ya, pero ha tenido que ser ahora, y me alegro enormemente de que este momento esté a punto de llegar. Pero, como ya sabréis, no todo siempre puede ser perfecto. Y tengo miedo. De que por empezar algo nuevo, no me quede más remedio que ''descuidar lo viejo''. No siempre está en tus manos, y ese es el momento en que te agobia el proceso de transición.
No me imagino esto sin tí. Tal y como te escribí en su día, (o más de uno), no me acostumbro a ser yo, yo sola, sin tí. Cada paso que de, en el que tú no me acompañes; no habrá sido tan fructífero. ¿Dependiente? Sí, ¿por qué negarlo? Dependiente al cien por ciento. De cada parte de su cuerpo. De ella al completo. Últimamente, todo me está sonriendo de una forma increíble, estoy más feliz que nunca, de hecho, llevo más feliz que nunca casi 3 años. Y sólo me queda pedir algo, (que quizás pida mucho, yo lo sé, pero por pedir, que no quede ¿no?) y quiero pedir, algo tan simple, como despertar cada mañana y verte a mi laillo, bueno, yo en un laillo enano de la cama y tú pillando todo, como siempre. Pido no tener que esperar días y días para verte. En definitiva, te pido a tí.

Sólo quiero que mi futuro y el tuyo vayan cogidos de la mano, tal y como, yo te cojo a tí.


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