Demasiadas emociones en tan poco tiempo. Demasiados sentimientos
diferentes en sólo segundos. Pensaba que iba a estar preparada para
aceptar cualquier respuesta. Bueno, casi cualquiera. Un "no", rotundo,
siempre es muy difícil de digerir. Y de pronto, ahí me encontré yo, con
un "no" que llegaba por la puerta grande. Una palabra de sólo dos letras
había sido capaz de destrozar planes de meses, de millones de
ilusiones, deseos, y en definitiva; ganas.
Y ahora tan sólo queda una palabra para definirlo todo: miedo.
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