viernes, 19 de septiembre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

como un cauce..

Y aquí me encuentro otra vez. Entre la espada y la pared, entre la cabeza y el corazón, entre la verdad y la mentira. Como ante todo me gusta ser sincera, he de decir que tengo que escoger la pared, (y ya va un golpe). Luego no me queda más remedio que, cómo los débiles, hacer caso al corazón, por lo que la verdad viene sola. ¡Y pum! De repente la realidad se pone frente a tí y no te queda más remedio que resignarte. Llega una situación que te machaca. Cada día un poquito más, y un poquito más...
Muchas veces pienso que la exageración la inventaron para mí. Abuso de ella, la verdad, con frecuencia. Pero en determinado qué caso, sé que no lo estoy siendo. Quizás a otros se lo parezca, no lo dudo, pero a mí no, y por eso puedo decir con total ''tranquilidad'' y seguridad, que lo que está pasando es una mierda. Así de claro.
Es duro. Esa es la palabra más adecuada. Es duro querer de una manera tan desorbitada, tan sobrenatural.
Puto sentimiento incontrolabe, inmedible...
Un día más en el que lo único que llega es la noche, a una velocidad sobrehumana, con un frío inesperado, y, consigo, ese ápice de agua salada, que va siendo más y más abundante.

sábado, 13 de septiembre de 2014

hello reality

Demasiadas emociones en tan poco tiempo. Demasiados sentimientos diferentes en sólo segundos. Pensaba que iba a estar preparada para aceptar cualquier respuesta. Bueno, casi cualquiera. Un "no", rotundo, siempre es muy difícil de digerir. Y de pronto, ahí me encontré yo, con un "no" que llegaba por la puerta grande. Una palabra de sólo dos letras había sido capaz de destrozar planes de meses, de millones de ilusiones, deseos, y en definitiva; ganas.
Y ahora tan sólo queda una palabra para definirlo todo: miedo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

September

Llevaba bastantes días con gana de escribir, pero con los cambios estos de Blogger no había podido ni meterme. Y ahora que lo he conseguido, ya no sé ni que decir.
El verano está acabando... qué digo, está prácticamente acabado. Es cierto que no empiezo hasta el 23, pero a Septiembre nunca lo he considerado como verano. Es el mes de los comienzos, y por lo tanto, también de los finales. El final del verano 2014, para ser más exactos. Uno más. No tengo una palabra que lo describa fácil y brevemente, sólo podría decir que ha sido rápido, extremadamente veloz. Parece que fue hace nada cuando acabó el último y tedioso año de Instituto. Parece que fue hace nada cuando esperaba como una loca, actualizando y recargando la página de Selectividad una y otra vez. En el momento en el que estuvo todo hecho (¡y conseguido!) me relajé. He tenido momentos de aburrimiento, de esas tardes larguísimas, no tan calurosas como otros años, pero eternas. Pero en general, no ha faltado el qué hacer, estando, justamente con la gente que me apetecía estar.
Volviendo a lo de antes... nunca me ha gustado Septiembre. Como he dicho, es el mes de los comienzos, de los finales, pero sobretodo es el mes de los cambios. Del cruce de caminos, del distanciamiento de relaciones, del fin de rutina veraniega, de noches hasta las tantas y mañanas totalmente inexistentes. Esto se cambia radicalmente por volver a esos madrugones, a no tener tiempo de nada... Por una parte me apetece, ¿por qué decir lo contrario? estoy harta de estar aquí, llega un momento que, un sitio se te queda pequeño, llega un momento en el que ya conoces demasiado todos y cada uno de sus recovecos, de sus entresijos, de su gente... y es aburrido. Deberia de haber volado de aquí hace ya, pero ha tenido que ser ahora, y me alegro enormemente de que este momento esté a punto de llegar. Pero, como ya sabréis, no todo siempre puede ser perfecto. Y tengo miedo. De que por empezar algo nuevo, no me quede más remedio que ''descuidar lo viejo''. No siempre está en tus manos, y ese es el momento en que te agobia el proceso de transición.
No me imagino esto sin tí. Tal y como te escribí en su día, (o más de uno), no me acostumbro a ser yo, yo sola, sin tí. Cada paso que de, en el que tú no me acompañes; no habrá sido tan fructífero. ¿Dependiente? Sí, ¿por qué negarlo? Dependiente al cien por ciento. De cada parte de su cuerpo. De ella al completo. Últimamente, todo me está sonriendo de una forma increíble, estoy más feliz que nunca, de hecho, llevo más feliz que nunca casi 3 años. Y sólo me queda pedir algo, (que quizás pida mucho, yo lo sé, pero por pedir, que no quede ¿no?) y quiero pedir, algo tan simple, como despertar cada mañana y verte a mi laillo, bueno, yo en un laillo enano de la cama y tú pillando todo, como siempre. Pido no tener que esperar días y días para verte. En definitiva, te pido a tí.

Sólo quiero que mi futuro y el tuyo vayan cogidos de la mano, tal y como, yo te cojo a tí.