Estoy cansado de bares,
de besos sin nombre,
de no ver al amor entre tanto amores,
de amantes de temporada
y caricias aceleradas.
Anoche volvió a suceder:
el deseo nos llevó a empujones a ese bar.
Volvimos a sentir
que hay heridas que se cierran
cuando dos piernas se abren.
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