Hoy es la típica noche. Sí, la típica noche, así de generalizado, en la que no apetece absolutamente nada. Después de estos días tan raros, porque eso es lo que han sido, raros, sólo quiero dormir y no levantarme hasta pasado mañana, por lo menos. Es el momento en el que te das cuenta de que llevas todo el día perdiendo el tiempo, en el que has tenido las hojas encima de la mesa, justo delante de ti, y ni siquiera te ha dado por leer la primera palabra, o si lo has intentado ha sido totalmente en vano. Uno de esos días en los que te cuestionas todo, surgiendo las típicas dudas, "¿por qué no habré...? si hubiera... quizás de esta forma... pero nada, ya es tarde. Y no te queda más remedio que, cuando pasen apenas unas horas, enfrentarte a un nuevo día, rezándole a quién sabe quién, exigiendo una suerte que no mereces. Sólo necesito que esto pase ya, que sean 13:30 y haya salido, siendo realmente optimista.
Y ahora solo queda resignarme, tomarme una pastilla para librarme de este maldito dolor de cabeza e intentar seguir.
Esto ha sido una hostia y lo demás tonterías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario