jueves, 28 de julio de 2011

10:30

La primera vez que la vida te golpea, te quedas en el suelo derrotado, te cuesta respirar. Te levantas.
La siguiente vez, se para el tiempo, te retuerce la esperanza y te rompe en pedacitos, cuesta un poco más. Te levantas.
Los siguientes golpes parecen premeditados, invisibles. Te dejas caer y recibes los siguientes desde el suelo: GAME OVER. Permites que la negatividad lo ciegue todo; pierdes las ganas, la motivación; te lamentas de tu suerte pero no haces nada; te lamentas de tu pasado pero no lo dejas marchar; te lamentas de todo lo que no te sale bien, pero no aprovechas ni un solo instante todo lo bueno que te rodea. Pasas tanto tiempo a ras de suelo que cuando te incorporas, crees que hasta la más leve brisa puede hacerte morder de nuevo el asfalto; sin confianza, sin autoestima.

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