Silencio (...)
Llega la tarde y la nada se adueña.
Un vacío en una habitación que parece teñirse del gris más triste.
No hay pruebas de que haya pasado por allí. Parece que un huracán llegó con su partida y sólo ha dejado una foto de aquellos días tan felices. Todo arrasado.
Miento. Sólo su olor. Una suave brisa que se ha apoderado de mi cabeza.
Silencio (...)
Su voz resuena por las cuatro paredes que guardan los secretos más impronunciables.
Miradas, gestos.
Un desierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario