Y hasta que te das cuenta de que no tienes por qué soportar
algo que no quieres.
Dicen que todos los días se aprende algo. Todos tenemos
nuestros más y nuestros menos. Hay gente sumamente fácil, fácil, difícil y
luego estoy yo. Lo sé, no pienses que no. Tengo las manías más tontas del
mundo, fíjate, me cuesta la misma vida no dormir abrazada a ti una noche. ¿Has
visto que simpleza? Soy una maniática para ciertas cosas, como ponerme a
ordenar mi cuarto a las 2 de la mañana porque simplemente, a esa hora, no me
apetece verlo desordenado. Soy lo más impredecible del mundo, me puedes decir algo
un día, y luego al siguiente lo mismo, y reaccionar de dos formas totalmente
diferentes. Hace tiempo, aproximadamente unos dos años y 10 meses (¡mira que
bien me lo sé!) dejé de ser fuerte. Empecé a odiar la soledad, a necesitar
compañía, a necesitar TU compañía. Y que mal me sientan dos noches seguidas.
Tengo un gran problema, mis ojos no saben engañarte. Y me
acuerdo de eso tan bonito que decía Ramón de Campoamor:
"Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio,
Contigo porque me matas y
sin ti porque me muero"
sin ti porque me muero"
Y me cuesta la misma vida decidirme por una postura. Pero lo vuelvo a decir, soy así de complicada, y como además de complicada soy cabezona, no me cabe en la cabeza ese orden de prioridades tan, a priori, difuso. Llamadme loca, ¡lo estaré!... pero más por tí que por cualquier otra cosa.
When you understand how hard it is, please, come and tell me, first I want to know very little.
No hay comentarios:
Publicar un comentario