jueves, 23 de mayo de 2013

El más desconocido; el que creemos conocer.



Confianza, apoyo, felicidad. Secretos inconfesables, momentos increíbles, noches infinitas; años, muchos años.
Ignorancia, indiferencia.
Solo dos palabras para resumir en qué se ha convertido.
Cambios de la noche a la mañana, palabras vacías, silencios eternos. Incomodidad repentina. Falta de comunicación.
Distancia, distancia dolorosa. Negación de saludo, falta de respeto; olvido.

Y así es como se abrevia una relación de 15 años. ¿Triste, eh? Pero cierto. Tantas promesas, tantos planes, tantas palabras que ya no significan nada. Lo peor es tenerlo asumido, y no poder hacer nada. Lo peor es que después de largas noches de reflexión el pensamiento siga apareciendo sin solución alguna. Ni siquiera miradas, no, ni una. ¿Vergüenza? ¿Pasotismo? Quién sabe. Yo ya me harté de hacerme preguntas que nunca nadie me respondió, y tras una lucha incesante sin conseguir nada, una desiste. Desiste con todo el dolor del mundo, sabiendo que no hay nada más que intentar, porque sola se consigue bien poco. Supongo que todo acaba, al menos eso dicen. Es tu culpa, todo es tu culpa, tú me acostumbraste, ¿y ahora? Nada, preguntas que siguen sin respuesta. Me he cansado de ser una estúpida, lo siento, aunque tú no lo hagas. No me queda más remedio que quedarme con el tópico de “fue bonito mientras duró”, pero ya hasta me cuesta creer eso.
Ahora solo espero una cosa, y es que alguna vez en la vida te sientas como yo me he sentido. Y digo sentido, sí, en pasado, porque se acabó, para siempre, ahora voy a ser yo la que no mueva ni un dedo, aunque tú tampoco lo ibas a mover nunca más.
"Y así nos fuimos olvidando hasta convertirnos en desconocidos con muchos recuerdos en común"

No hay comentarios:

Publicar un comentario