martes, 13 de septiembre de 2011

quizás si te llamo por segunda vez..

Y sabes cual es la realidad, la sabes y aunque la aceptes te niegas a dejar que las cosas cambien. Y lo dejas todo pasar, intentas no pensarlo y vives como si nada de verdad estubiera ocurriendo. No creo que sea engañarse, porque lo sé, pero lo intento disuadir de mi cabeza una y otra vez. Realmente no sé si es porque me importa bien poco, y soy capaz de luchar con ello, o porque me importa demasido y lo aguanto. Me decantaría más por la segunda, sí, la dolorosa, a la que acompaña el silencio. Y, ¿qué es el silencio? se dice que es la ausencia total de palabras, pero yo creo que el silencio vale más que miles de ellas. Las mejores cosas, o en su defecto, las peores se responden con silencio, con nada, siquiera con una mirada, se responden con indiferencia, y quizás con culpabilidad, un arrepentimiento futuro. No se ni quiero saber cuando acabará todo esto, ni cómo... tampoco se si aguantaré un mísero día más o si podré estar así 8 meses más... ahora mismo no tengo ganas de absolutamente nada, ni si quiera verte o escucharte. En cambio nunca podría odiarte... siempre se quedará a la espera del tiempo. Aunque pasará y pasará y todo será igual... No soy lo suficiente, NO, no lo soy, y punto, tengo que entenderlo de una maldita vez.

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