Siempre nos han explicado lo fácil que es conocer una persona, limitándonos al seguimiento de unas pautas muy sencillas, tales como ser amable, respetuoso, dar conversación, hacer favores, ser paciente y sincero... La típica teoría de perfección. Caso diferente es como olvidar a alguien. De eso ya no existen tantos tutoriales, si quiera una forma extremadamente dolorosa que te garantice conseguirlo. No dudaría un momento en recurrir a ella para paliar esta incesante lucha. Es tan fácil que tu mente -o tu corazón- lleguen siempre al mismo sitio... al mismo individuo... Una canción, un lugar, un nombre, la doble vibración del móvil, cierta ropa, un olor, una frase hecha... Corramos un 'estúpido' velo, se me ocurre. Es matemático, estadístico, como queráis llamarlo: cuanto más momentos pases con esa persona, más recuerdos quedarán, más la conocerás y más difícil será el momento de la despedida. Y qué injusto tener que hacer justo eso, despedirse. Qué inmerecido por su parte y quizás no por la mía... Que injusticia llorar y no poder decir la razón, y que injusto no poder recurrir a un abrazo curativo. No suelo resignarme con facilidad, pero supongo que pocas opciones me quedan a estas alturas. Tampoco soy persona de rendirse sin luchar al menos un día más... pero ya no hay fuerzas, ya no hay palabras que excusen otras, no hay esperanza, no hay nada. Algo muy distinto es que consiga olvidar un sólo día, se que eso es imposible. Además, tampoco quiero.
-Y si la vida te diese un segundo, un segundo para cambiarlo todo. ¿Qué harías?
+No cambiaría nada, creo que los recuerdos son los que te hacen a ti mismo, sean buenos o malos. No cambiaria ninguna lágrima, ninguna sonrisa, ningún beso, ninguna caricia... nada.
Siempre igual. Acabo de decir que no hay esperanza, pero no te lo creas. Sin duda es algo que nunca se pierde. Ojalá...