¡HELLO! Llevo tanto sin escribir, que hasta he tenido que hacerle un lavado de imagen a esto, la verdad es que todo ha cambiado enormemente desde la última vez que escribí. Hace incluso más de un año. Estamos a 27 de Mayo, las cinco aproximadamente, por dar información plenamenta gratuita. La banda sonora que me acompaña es Midnight City, de M83. Llevaba tiempo con gana de volver a escribir, y más ahora, que las vivencias están siendo muy intensas.
¿Sabéis? Ya he acabado bachiller. Sí, ese curso tan temido, tal y como ya hemos dicho en cierto momento. Me apetecía escribir lo que supone eso para mí, la mezcla de sentimientos tan grande y tan contrariada. Justo el día antes de terminar las clases me paré a pensar y lo único que sentía era un cosquilleo incontrolable, un cosquilleo que quién sabe por qué, era un conjunto de nervios, alegría, pena, rareza... La cuestión es que me dejó con ganas de plasmarlo, y aquí estoy. Para todos aquellos que me conocen, sabrán que esto no ha sido fácil para mí. Pero ahora, sinceramente, no he acabado con mal sabor de boca, al contrario. Se puede decir que estos dos últimos años han sido prácticamente unos de los más felices de mi vida. No me olvidaré nunca de ese 1º E, tan margis de los demás y que tanto compartimos al final. Pero este año, ese 2º D no se ha quedado atrás, me llevo muchísimos momentos, muchísimas risas, a muchas personas, algunas recién conocidas, otras a las que he podido conocer mejor... Son tantas las cosas que podría decir...
No ha sido fácil, el año ha sido verdaderamente agotador. No olvidaré las tardes enteras en la salita, los despertadores sonando a las 5:00 de la mañana, los mil exámenes, las pocas ganas de madrugar... Lo mejor es darse cuenta de que al final, todo eso, ha valido la pena. Y estaba tardando en nombrar a cierta persona, cierta persona que ocupa el 100% de mi vida, de mis días. Una persona que ha hecho su vida a la mía, alguien que no ha dejado de estar a mi lado ni un segundo en casi tres años, que ha pasado lo malo, y lo bueno, conmigo. Ella, que llegó tan improvisadamente a mi vida, se convirtió hace ya mucho en todo, absolutamente todo para mí. Y como no podía ser menos, esta etapa la hemos pasado juntas, y estoy, cien por ciento segura de que, si no hubiera sido por ella, no hubiese sido posible. Estamos madurando juntas, y creándonos un futuro cada vez más cierto, el cuál tengo muchas ganas de vivir.
Y tras este pequeño pero imprescindible paréntesis, me dispongo a acabar esta entrada, con un pequeño resumen de todo...
Pena, pena por una parte porque todo ha acabado, porque esta etapa tan costosa ha llegado a su fin. Alegría, por lo mismo, pero viéndolo por el lado opuesto; alegría por haber acabado todo, porque lo que tanto ha costado ha llegado a su fin, y de esta forma tan enormemente gratificante. Agredecida, muy, muy agradecida con algunas personas que lo han hecho aún más fácil, que han estado ahí para cualquier minucia, sin dejar de darle importancia. Agredecida también por todo el apoyo, por esas palabras de ánimo que tanto han ayudado en esos momentos más malos. Y por último, lo que más siento, el que se pone por encima de todos esos, es ILUSIÓN. Ilusión por graduarme con todos ellos, y sobre todo, por ver lo que vendrá después.
Y así concluyo esta entrada, me he dado cuenta de que cada vez cuesta más explicar como me siento, pero lo he intentado.